martes 8 de diciembre de 2009

La fortuna con la pobreza del brazo














la nota que sigue  fue publicada en:
febrero de 2004 y
septiembre de 2008



Por Susana Dillon

¡AHORA SI QUE PODEMOS DECIR QUE ESTAMOS EN LATINOAMÉRICA! Ahora si que no saldremos del infernal neoliberalismo y cada vez más inmersos en el realismo mágico, que no quiere decir prosperidad precisamente.

Si Ud. no salió de este Macondo ventoso e imperialista y quiere por un rato experimentar lo que es en verdad el Tercer Mundo, dése una vuelta por la Plaza Roca. Ahora tenemos el mercado de las ilusiones ante la misma puerta de la Catedral. Ahí donde nos machacan los diez mandamientos, nos cristianizan, nos hablan tremebundamente del pecado, nos casan y nos dan el vale para el otro mundo, pero donde justifican que el hombre es un animal lúdico y se acuerdan tarde de repudiar el vicio.

Venga y vea esta nueva corte de los milagros, con luces de colores y una estridente escenografía con todo el mal gusto de Las Vegas, y la mala leche de los tahúres, con gente que parece salida del Caño 14.

Venga y vea, sufrido oblador de impuestos adonde va a parar el sudado dinero del IVA, la DGR y cuanto papelito acredita que Ud. es un sujeto que aporta obedientemente a la gloria de nuestros conductores para que hagan lo que se les da la gana y no lo que el pueblo clama y exige.

El Casino ya es otra realidad nefasta, junto con el alcoholismo juvenil, la droga y la prostitución que nadie combate y con la que varios lucran.

Con lo que costarán estas instalaciones proyectadas a esos fines más los misteriosos azudes, se podrían instalar algunas fábricas que dieran trabajo y no fomentaran vicios, pero claro, una empresa de trabajo honesto no coimea, ni presiona para que se vote al caballo del comisario.

Los Planes Trabajar, los de Jefas y Jefes de Hogar, las míseras jubilaciones, la plata destinada a la educación, vendrá junto a los jóvenes aburridos a para al Casino, que no dejará aquí sus ganancias, por que ya conocemos de sobra como se hacen estos negocios aprobados por apretones de nuestro gobernador y sus favorecidos, que no pudo instalar en Córdoba, pero que nos los encajan a nosotros gracias a la obsecuencia de nuestros concejales que se llenan la boca de democracia, pero que obedecen ciegamente las ordenes que indica la disciplina partidaria que nada tiene que ver con los intereses del pueblo, ni con la moral ni la ética que alguna vez hemos enseñado a los jóvenes.

Esos jóvenes que se juntan en la plaza central y sus adyacencias a estar entre ellos, por que no quieren o no pueden acceder a otros entretenimientos, hoy se los está tentando con otra lacra. Hay quienes los acusan de fumarse porros y beberse cervezas, pero no advierten este otro peligro, que no sólo hará más ricos a los hoy beneficiados, sino que por obra y gracia de nuestros conductores se les brinda lo que les faltaba: la oportunidad y la adrenalina que desata el juego. Allí lo tienen, frente a su alcance, con sus rutilantes luces, aunque sea un local donde el apiñamiento, el zumbar de las máquinas y la compulsión del juego forman un cóctel explosivo para tentarlos con otra adicción.

¡Y nuestro intendente que una vez tuvo el digno cargo de Rector de la UNRC, hoy, sin pudor alguno les pone a su disposición el vicio del juego, en lugar de garantizarles trabajo! ¡Qué nos venga con su sermón sabatino a contarnos sus logros! ¿Alguna vez se le habrá cruzado por la cabeza que su proceder está en abierta contradicción con los valores que hacen a la vida digna, junto a la moral y la ética? Está visto que no. Todavía queda gente que queremos a los jóvenes sanos, honestos, con el venturoso futuro del trabajo y la capacitación, abjurando de ser ñoquis, punteros, asesores, colgados del presupuesto o convertidos en la comparsa que rodea a los conductores de la corrupción. Siempre habrá quien se ufane de este lamentable carnaval de la decadencia, pero que se sepa que somos muchos los que exigimos la instalación de fábricas, frigoríficos, talleres, empresas donde se recuperen los valore y la dignidad ciudadana. Basta de desocupados, planes levantamuertos y usina de vagos, basta de proliferación de tahúres y alimañas, que medran al conjuro de luces de colores y ¡Hagan juego señores!

Por que este parece ser el único camino que nuestros conductores han encontrado para reactivar el país, un país en bancarrota, en default, gracias a ellos y en el que persisten con sus métodos.



Notas relacionadas: 


La fortuna con la pobreza del brazo (febrero 2004) y (setiembre 2008)




LA INDEFENDIBLE PERMANENCIA DE LAS SLOTS (setiembre 2008)

lunes 30 de noviembre de 2009

La diosa del agua y las brujas de la seca






Por Susana Dillon



El porqué la seca nos castiga como una maldición bíblica, es un enigma que dilucidaremos haciéndonos cargo de lo mucho que defendemos a la naturaleza insistiendo en hacer desaparecer  selvas, montes y arbolados con el pensamiento fijo en arrasarlos para hacernos ricos rápidamente con el milagro maldito de la soja o regalando las minas de oro a cielo abierto, así desaparecerán las aguas subterráneas que se utilizan inconscientemente por toda la Cordillera de Los Andes, se enriquecerán las compañías extranjeras, los Gioja y Compañía más los otros que se cobijan en las sociedades anónimas.
Las culturas agrarias con sus diosas, en la antigüedad o los Santos y Santas no bien apareció el cristianismo, también registran su existencia en nuestros antiguos pueblos.
La diosa o dios del agua fue invocada por los indígenas Mayas y Aztecas en Centro América, los cenotes, reservorios de agua dulce en la península de Yucatán, eran considerados sagrados. Allí arrojaban en sacrificio a niños y doncellas para que no faltara el agua en las milpas (sembradíos).
El agua siempre se buscó como elemento principal para fundar pueblos en donde abastecer a la población, pescar y navegar. Han quedado famosos por alimentar grandes civilizaciones: el Nilo, el Éufrates, el Ganges ofrecen sus orillas de ríos históricos.
Desde los egipcios, mesopotamios, romanos, ingleses, porteños, riocuartenses, ahí no más surgieron sobre sus costas.
Don Juan Filloy le dijo al nuestro: " el río es una flauta que se posa sobre los labios de la ciudad", como si fuera un piropo.
Nuestros comechingones edificaron sus " sácate" (pueblos) en donde nunca faltara el agua, por secas que hubiere. Cerca de Achiras (en camino a San Luis) hay vestigios de un asentamiento en un lugar llamado el Pantanillo donde nunca falta el agua y hasta los ingleses lo encontraron útil para abastecer las locomotoras primitivas. También en la linda del sur se encuentran morteros fijos, en las piedras que rodean al "arroyito", muy conocido lugar para acampar que también disfrutaron nuestros antepasados. El lago de Embalse, de vez en cuando arroja a sus orillas utensilios que pertenecen a la cultura comechingona: puntas de flechas, trozos de cerámica, estatuillas que nos hablan de su modo de vivir.
Todo río serrano ha sido atractiva fuente de recursos para desarrollar pueblos, aquí y en todo el mundo.
Las grandes civilizaciones llegaron a construir acueductos para transportar el agua desde sus fuentes a lugares áridos. El Imperio Romano dejó algunos que aún son útiles.
La reina del agua, el ama de la fuente, el genio del río, son leyendas creadas por antiguas culturas, que entendieron nuestros ancestros de este modo los fenómenos naturales, a veces dando vida a seres inanimados y palabras a animales y plantas.
En la antigüedad clásica, Neptuno fue el Dios de las profundidades marinas, los africanos trajeron a Iemanyá, la diosa que seducía a los pescadores y marinos para llevárselos al fondo del mar. Por eso las hijas y madres de los marinos obsequiaban regalos para sus días. Los pueblos costeños de Brasil le prodigan rituales arrojando al mar espejos y maquillaje porque la diosa es coqueta.
Durante milenios el agua fue entendida como fuente de vida, por eso, con agua bendita se nos bautiza.
Al despilfarrarla, al usarla sin control, creyendo que nunca se va a agotar estamos cometiendo a sabiendas, un verdadero atentado contra nosotros mismos.
De aquí en adelante y a consecuencia de la seca padecida es bueno que nos convenzamos que todo bien que se dilapide de, que no se cuide, tendremos que llorarlo más adelante.
Que está seca padecida nos sirva de escarmiento: enseñémosle a los más chiquitos a cuidarla de desde el jardín de infantes. Hay que acostumbrarlos a invocar al agua en las tiernas canciones de la edad más bella:
¡Agua San Marcos,
rey de los charcos!
Para mi triguito,
que está muy bonito, para el girasol,
que ya tiene flor,
para mí maíz
Y para la perdiz.
En caso de inundación acordarse de San Marcos o de San Isidro:
San Isidro labrador quita el agua y pon el sol.
La gente que vive de la tierra sembrando y cosechando, tiene sus rituales como cortar las tormentas bravas haciendo cruces con un facón por el lado que amenazan y arrojar sal gruesa para el lado en que se viene el granizo.
En la Edad Media fueron a parar a las hogueras las mujeres a las que llamaron brujas porque se las culpaba de hacer desaparecer las tormentas en tiempos de seca..
Ahora les llaman brujas los esposos a sus esposas … Y dicen que es por cariño … ¿será?




lunes 23 de noviembre de 2009

¿Con políticas de estado o apagando incendios?




Por Susana Dillon


Son llamadas políticas de estado aquellas cuyas legislaciones no son producto de males circunstanciales sino que se ponen en marcha aquéllas que preven  problemas que se van insinuando en el presente y que en tiempo y forma se lleven a cabo en el futuro con otros gobiernos que se sucedan democráticamente.
Esas leyes serán dictadas dentro de sus reglamentos luego de analizar los problemas para tratar, discutir sus bondades, efectos y luego dotarlas a conciencia tomando el tiempo necesario para que sirvan a los intereses de la mayoría de sus habitantes y preservando la soberanía nacional, en el presente y el futuro. Por ejemplo: si las provisiones de agua para una determinada población son escasas en la actualidad, hay que legislar la construcción de nuevas reservas hídricas por medio de diques, canales o tuberías. En la actualidad, con secas cada vez más prolongadas ¿se han visto tales obras?.
Sin embargo se están explotando riquezas que han sido entregadas a precio vil a compañías extranjeras, (caso de San Juan con las minas de oro a cielo abierto). A este proyecto ya llevado a cabo sin duda lo llamarán " el oro de los tontos". Será el que se va del país sin que al pueblo le quede una pepita. El clan Gioja es el único beneficiado a parte de los capitales de la Barrik Gold. La cuenca petrolera, fue la primera en privatizarse durante el gobierno del sultán, pero todos hicieron silencio ante " las relaciones carnales con nuestro primo rico del norte".
Las tierras patagónicas, paraísos para magnates extranjeros, cedidas en condiciones desventajosas, regaladas con sus aguas y su gente nativa como el caso Benetton y sus compras fabulosas.
En esta región venturosa, cuya población se incrementa día a día, hemos aceptado que nuestros mandatarios distrajeran millones en obras faraónicas tal el caso de los azudes y su correspondiente casino, nadie previó la construcción de otro dique ¿o traerán el agua del Paraná con mangueras?.
Se deslumbraron con los juegos y deportes náuticos. ¿Qué les decimos a los cráneos que gestaron tamaño disparate con el cuento que eran para contrarrestar las crecidas de nuestro caprichoso río? Aquí cerquita, en Achiras se construyeron dos represas que se están muriendo de risa, ni siquiera se han inaugurado, ni se han pagado a sus ex propietarios las hectáreas que se deben al expropiarlas, ¿pero qué beneficios reportan hasta aquí?.
El espectáculo que brinda el casino en frente del soñado Espejo de agua serviría para deportes náuticos según el Ministro Ingeniero internalizó y propagó entre la población de menores recursos como los jefes y jefas de hogar, y entre jubilados el juego, con sus descalabros económicos que ya se han estudiado por especialistas. Habría que publicar las ganancias de sus propietarios y lo que queda en beneficio público. ¿quién es el responsable de tan portentoso negocio?.
Se ha levantado torres que miran al cielo, pero no se pueden conectar a las cloacas porque no se previeron sus capacidades.
Los desagües del sur quedaron en el olvido, pero nos regocijamos con las aguas danzantes de la plaza, las tres cuadras de la peatonal y una plaza agiornada a la que queremos tanto que no le permitimos a un peruano que se tomara una cerveza por portación de cara, además de llevarlo a patadas a la Central de Policía y otros abusos que nos avergüenzan.
Nos pasa como a los nuevos ricos que se despepitan por mostrar lo que brilla, pero dejamos que se chapalee en el barro a la gente sin desagües. Recuerdo a las distintas tanas que para estos casos tenían el refrán: "Per arriba lissu-lissu e per abaco merdu, pishu".
Las políticas de estado son las que no pueden interrumpirse porque les toque continuarlas los que pertenecen a otros partidos. Así se han dejado de lado o arrojadas al canasto como ha ocurrido muchas veces.
Nuestros gobernantes se la pasan apagando incendios, reventando lo mal hecho, fantaseando con iniciativas inútiles como la de instalar los juegos de azar, nueva enfermedad que antes se llamaba vicio.
Nos hemos salvado por un pelo del Tren Bala. A ver si nuestros legisladores tan mansos a la hora de cambiar súbitamente el voto se acuerdan de los que estamos observando y que su actuación se merece escrache.
De sobra hemos comprobado la seducción de la chequera que convierte a los legisladores en una vulgar " Donna e móvile, cuál piuma al Vento" donde su voto, de ninguna manera nos representa sino que se equipara al de nuestros pobrecitos jefes y jefas afiliados a la eterna dádiva.



martes 10 de noviembre de 2009

Río Cuarto, Portal De La Trapalanda




Por Susana Dillon

Revolviendo las notas dejadas por don Livio Cónsole, respetado periodista de otros tiempos, he encontrado una página en que nuestro sabio y ameno antecesor nos cuenta de esa Trapalanda que él estudió conforme iban sumándose historias con un pié de leyenda que se remontaban al año 1528

Don Livio argumentaba que esta villa fue el portal de la Trapalanda, fabuloso país de riquezas extraordinarias, por donde se iba (sabe Dios por cuales rutas) a la Ciudad de los Césares a la que los conquistadores trataron vanamente de encontrar, para hacerse ricos de una buena vez. De ese modo podían volver a España, no sólo pisando fuerte, sino exhibiendo riqueza y aquello que más los ufanaba: honra, fama y nombradía.
El tema histórico no dejó pluma quieta y las grandes rotativas trabajaron febriles para aventar la historia. La Nación, La Prensa, La Voz del Interior, La Capital de Rosario y otros periódicos de fuste se dieron cita para publicar el asunto que como leyenda nos puso en primera plana, pero que en siglos permaneció en el misterio.
Don Juan Filloy tampoco mezquinó tinta en cuanto a menear el tema y fue en "Urumpta" donde dejó que su vigorosa imaginación persiguiera el origen de esta Trapalanda que lo atrapó en su hechizo para legarnos páginas memorables en defensa de nuestro aborígenes: "-Leyendas, leyendas... Descalabradas, rendidas por el fracaso, volvieron todas las expediciones que fueron en pos de presuntos El Dorado de la Trapalanda, pasaron por el Soco-Soco de ida y vuelta...".

Según Aníbal Montes, arqueólogo e historiador, allá por los años 1529 a 1573 sostiene que existieron circunstancias que hicieron circular los habitantes del valle del Conlara y los de la región de Chocancharaba que ya sabemos quería decir (cacique Chocán), en que nuestros primeros habitantes mandaron en forma muy diplomática a los fastidiosos españoles "más al sur, siempre más al sur", para sacárselos de encima. Tanto Chocán como Yungulo, el cacique del valle del Conlarafueron los primeros en advertir las intenciones de los indeseados visitantes. Así que optaron por dar respuestas muy astutas ante la insistencia en preguntar dónde estaba el oro, respondieron -¿Oro? - Sí, pero más al sur. Se largaron hasta la Patagonia y pasaron a Chile con el mismo cuento. Por estos datos las ciudades se buscaron durante siglos en pos de la riqueza rápida y fácil.
Tantos fueron los buscadores de la mítica Trapalanda o la Ciudad de los Césares o el país de Lin-Lin(otro cacique) con resultados negativos, que si bien no dieron ni con una mísera pepita de oro, se conocieron caminos, se confeccionaron mapas, se levantaron pueblos.
Según don Livio, esta verdadera pasión por descubrir la maravillosa ciudad duró hasta el siglo XVIII, sin embargo, la entrada o portal seguía siendo la Villa de Río Cuarto, una población mísera, sacudida por malones, lugar de paso, fortín visitado por gente de toda laya, descanso y recreo de carreteros, posta y fogón, camándula de pillos y rufianes. Levantada tantas veces como fue destruída, centro neurálgico y geográfico que se iba formando en la encrucijada de caminos abiertos a todos los vientos, donde alguna vez don Carlos Mastrángelo llamó tras muchos estudios "La capital del cuento argentino".
¿Sería predestinación o será que desde el vamos nos gustó contar las cosas más grandes de los que son o nos complacemos con fanfarronadas que se quedan para siempre?
Se critica a los habitantes de esta villa de ser veleidosos, agrandados, amigos de lucirse en la vidriera, darse corte, contar grandezas, jactarse de tener amigos influyentes, creerse que se está en la cresta de la ola... El hecho de gloriarse de ser del Imperio, ya denota que les gusta la bambolla[1].
A menudo, en charlas amigables, alguien me cuenta que desciende de algún cacique ranquel y si es dama, que su abuela fue princesa pampa. Nadie, todavía me ha contado que sus antepasados fueron indios rasos, sin jinetas, no señor, acá todos son caciques y nadie se achica, faltaba más. Y si hay miseria que nos se note (consigna inventada por nuestra gente).

Para eso nos estudió don Carlos Mastrángelo, que supo como nadie encontrar los mejores cuentos. Venimos de muy lejos con esa maña: desde Yungulo y Chocancharaba dos tipos indios que nos dieron ejemplo para que tengamos lejos al enemigo: los tuvieron como 300 años dando vueltas tras un cuento.
Somos gente descendiente de seres con imaginación portentosa. Venimos de inventar ciudades fantásticas de techos de oro y calles de adoquines de plata, donde la mujer de la guadaña no tenía trabajo porque se vivía en perpetua juventud y salud. Ahora, nadie dijo que se viviera en permanente jolgorio. A esto lo inventaron los nuevos trapalandones[2].

[1] - Bambolla: más apariencia que realidad.
[2] - Trapalandones: Según el poeta Osvaldo Guevara son los habitantes de la Trapalanda y parece que a esta palabra la encontramos en Don Quijote de la Mancha dicha por Miguel De Cervantes. (Otro que sabía cuentos a granel).

domingo 1 de noviembre de 2009

Lo Que Costó La Fundación De Córdoba




Por Susana Dillon


Al analizar las fechas en que fueron empadronados los comechingones no bien descubiertos por Jerónimo Luís de Cabrera que venía del Norte a fundar ciudades, nos damos cuenta que a partir del año 1600 se acaban los datos de los censos, no porque se hubiese suspendido esa labor de estadística sino porque los indios habían desaparecido, los habían exterminado y aquellos que huyeron hacia lo más oculto de las sierras, permanecieron conservando sus vidas pero perdieron su cultura, su trabajo comunitario en los ayllus, su idiomas y sus cultos, es decir se aculturizaron, desmembrándose de sus sacate.
La riqueza que encontraron que eran precisamente esos primitivos pobladores, pronto se dilapidó, sin tener en cuenta que se quedaron sin mano de obra para construir las iglesias, conventos, cabildos, casas solariegas, estancias y obrajes.
Por ese motivo tuvieron que entrar en el vil negocio de la esclavitud que se había prohibido en Europa pero que se instaló en América con el beneplácito de la Iglesia que también la adoptó para sus construcciones y vida social. El esclavo negro suplantó al indio, de allí que se iniciara este nuevo flagelo para estos desdichados venidos del África.
La ciudad de Córdoba, sus soberbias Catedrales, sus suntuosos templos, sus casas solariegas, su cabildo están edificados sobre los despojos y la sangre de los nueve pueblos de las inmediaciones, entre ellos Quilino, San Jacinto, Soto, PichanasNono, La Toma, Cosquín y San Martín de Nonsacate. Con el paso del tiempo y siendo Sobre Monte Gobernador Intendente de Córdoba, volvió a mandar otro censo y en poco más de 200 años sólo anotaron 531 aborígenes.
Según nuestro historiador Miguel Ángel Gutiérrez, que conoce a los serranos, de la región de Achiras, porque fue durante 37 años maestro rural, colgado de las sierras, dice que los actuales pobladores nativos conservan las mismas características físicas y costumbres de los comechingones, descriptos por los colonizadores españoles, agregando que son personas retraídas, de pocas palabras, con una notable resistencia física al clima duro de las altas sierras, a las que se han adaptado durante centurias.
Hay un trabajo muy interesante de la Dra. Beatriz Bixio, titulado "Los pueblos indígenas de Córdoba en el siglo XVII. Desnaturalizaciones étnicas y derecho a la tierra", editado en la revista "Memoria del Primer Congreso de Culturas Originarias", 11, 12 y 13 de Oct. de 2005, Cba. Pág. 17 que expresa: "y paralelamente a este proceso de caída rápida y abrupta demográfica, encontramos que esta ciudad de Córdoba, que en sus orígenes no fue más que un fuerte donde habitaban aproximadamente cien españoles, en ese mismo período sufrió un proceso de mejoramiento enriqueciéndose de modo tal que incorporase rápidamente sus vecinos feudatarios al tráfico comercial interregional, al vida política y a la vida económica".
"Pueden, hasta el punto que Córdoba, a fines del siglo XVII ser una de las ciudades más florecientes del interior".
"Este es el período menos conocido que hay, porque hay menos investigaciones en relación a este tema. El pronto enriquecimiento trajo el asombro y el repudio de los funcionarios superiores venidos desde el Alto Perú (especialmente de la Audiencia de Charcas) que comprobaron los excesos cometidos con los indígenas por el sistema de las encomiendas a la que se unía el despojo de las tierras adjudicadas a los naturales para su subsistencia".
Con este sistema, los que se hacían propietarios de tierras por medio de la expropiación ilegal pasaban a tener derechos económicos y políticos, pasando a participar de cargos en el cabildo, por lo tanto ascendidos en su condición social. La posesión de las tierras no sólo dio rindes económicos, sino participación en el poder y ascenso en la escala social.
A todo esto, la corona española hizo la vista gorda, pues la despoblación no coincidía con las leyes de protección al indígena al que se le debía alimentar, proteger la salud, instruirlo en la doctrina cristiana y darle descanso.
El encomendado debía trabajar de sol a sol todos los días del año, sin domingos ni feriados, eran por lo tanto esclavos, sin ningún derecho. Apartados de su familia y del ayllu.
Jerónimo Luís de Cabrera en esto daba el ejemplo, tenía más de 200 indios esclavos encomendados en su estancia.
Los oidores de Charcas, anotaron en sus informes que se sintieron horrorizados por el resultado del trato: la desaparición de esta etnia.
Los jesuitas, tratando el mismo tema lo resumieron de esta manera desde la misma Córdoba: "Los indios en esta ciudad trabajaron más que los israelitas en Egipto".
Lorenzo Suárez de Figueroa en 1571 encontró en la región aledaña a Córdoba 30.000 indios cuando los censaba para encomendarlos en la construcción de la futura ciudad, ya lo hemos consignado, en 200 años no quedaban más que 531 y es útil recordar estas cifras para no seguir levantando monumentos a los invasores que venían con el objetivo de fundar ciudades para aniquilar luego a sus constructores.
Tanto los templos como los palacios y las casas de los españoles se ornamentaron con lo que luego se llamó "el arte mestizo" en que trabajaron también nuestros comechingones: tallas de imágenes esculpidas en maderas finas, muebles, altares, sillería, frentes esculpidos en piedra, columnas con riquísimos decorados, púlpitos recamados y recubiertos de láminas de oro, fueron también tallados por nuestros primitivos habitantes que aprendieron de los profesionales venidos de España a embellecer los lugares en que iban a residir. También trabajaron en el arte de la pintura. Hay millares de obras religiosas esparcidas por toda América realizada por pintores nativos que se agruparon en las grandes capitales americanas. Así surgieron obras maravillosas de las Escuelas Cuzqueñas, limeñas, potosinas y también las nuestras, durante la época colonial. Sin embargo esas telas valiosas no llevan la firma de su autor por ser indio. Se les estaba prohibido.
El acelerado crecimiento de nuestra capital y la abundancia de suntuosos templos y edificios oficiales se debe a la sangre y el sudor de los 30.000 indios de su entorno.

lunes 26 de octubre de 2009

Aplausos al paisaje









Por Susana Dillon


Costa Rica, pequeño país de Centroamérica, es el paraíso soñado por los turistas que buscan extasiarse en la contemplación de la naturaleza.
Sus antiguos pobladores supieron trabajar el oro con primor, en la plaza Central hay un museo que exhibe un notable arqueológico que lo muestra orgulloso. Pero los Ticos (como les llaman sus vecinos) tienen otra cosa que enorgullece más: sus bosques y selvas, sus volcanes y sus ríos, su flora y su fauna natural. Constituyen su más fuerte entrada de divisas.
El turismo es allá quien reporta bienestar y prestigio a esa república que no tiene ejército, que es modelo de democracia y donde la corte interamericana de derechos humanos reside para vigilar que se respeten las libertades ciudadanas del continente.
Desde allá, facilitan a quien recurra a ellas la legislación y el asesoramiento en casos que tales derechos se vulneren.
Quien se llega a Costa Rica, siempre desea volver y no sólo por los paisajes protegidos de su ecología, sino por las cualidades que sobresalen en ese pueblo; su hospitalidad y su honda raíz democrática.
Quien llega a su capital,  San José, puede, en el curso del día, viajar a conocer la playa del Caribe y las del Pacífico, allí donde los cineastas quieren mostrar a su público como era el nuevo mundo tal como lo descubrieron Colón y su gente.
A propósito de esta afirmación, hay una playa del Pacífico que tiene alertas a los surfistas y a los dichosos visitantes que concurren a Jacó, un lugar donde cuando atardece el sol se arrebuja en las nubes con todos los tonos del amarillo y el púrpura para irse a dormir en el lecho del mar, tiene un último resplandor, en ese preciso instante.
Es el momento en que todo los espectadores detienen su actividad: los surfistas dejan sus tablas, los bañistas, se sientan en la playa, las parejas se abrazan esperando ver el sol ocultándose en las olas rojizas, los pájaros se asientan en los árboles y contemplan el ocaso, los deportistas frenan sus carreras y todos, todos quedan mudos contemplando la majestad del crepúsculo.
Cuando por fin, el astro se sumerge en una orgía de colores, parece que el mar entrará en hervor, entonces los silenciosos espectadores rompen en un cerrado aplauso, acompañado de expresiones de júbilo ante tanta belleza.
Hasta un bebé de meses, sentado en su toalla hace tortitas contagiado por el instante mágico.
Mientras los felices veraneantes son sacudidos por estas emociones, cruzando la calle que limita la playa se desarrollan otra escena frente al destacamento policial encargado de la zona.
Un grupo de agentes del orden se acomoda para arrear la bandera al mismo tiempo que cae el sol. Hay un toque de clarín y luego la ceremonia de arriar la bandera.
En ese mismo instante un borracho de todos los días quiere forzosamente meterse en el destacamento. Un agente sale de la formación idea acerca un sillón de playa para qué permanezca sentado ya que no se puede tener en pie. El borracho da razones inentendibles, insiste en irse al calabozo. El agente repite varias veces el mismo procedimiento para sentarnos y tenerlo callado con muy poco éxito.
Un señor tico (1) que contempla mi perplejidad, me comenta: "sí no llueve, toda la tarde pasa lo mismo. El ebrio se viene a dormir la mona y la policía quiere que se salude a la bandera: aquí somos así. El borracho es disciplinado, hay que reconocer, él solito se mete preso.
(1) Tico = costarricense


jueves 15 de octubre de 2009

Ahora, Nora y los sabuesos




Por Susana Dillon 

Elijan: " lo sospeché desde un principio" o " elemental, Watson".


La escena terminó así: el fiscal y el acusado, tomados de la mano, precediendo a los representantes del imperio (léase agente del FBI) recorrieron a paso de pesquisa los lugares donde pudo ocurrir el crimen.


Luego de algunos intercambios de palabras neutras y sin mayor definición los anfitriones invitaron a los visitantes a almorzar, como en los buenos tiempos en que almorzar en el Golf era un ritual de gente bien.


Como se puede apreciar, la justicia de Río Cuarto hasta aquí sólo  puede demostrar que Gabriel García Márquez, en cuestión de realismo mágico era y sigue siendo, un principiante.


El arribo de personal del FBI a nuestro imperio ya no concita la atención de otras épocas en que se barajaba las hipótesis más escatológicas y las sospechas más porno venidas de las elucubraciones primero de las legiones destacadas por nuestro inefable José Manuel y luego por la prensa foránea que no escatimó toneladas de infamia sobre la víctima.


El público consumidor ya está asqueado del tema y de los muchos que participaron en la tragedia, entre ellos los celebérrimos abogados que fueron apareciendo en vuelos rasantes y precios astronómicos para declamar ante las cámaras peregrinas y rebuscadas opiniones que más dieron la impresión de farsas carnavalescas.


A todo esto, el fiscal Di Santo con esa expresión que va de desde las más honda incertidumbre a la más patética ignorancia, no hace más que demostrar que no quiere llevar el gato al agua, así que de la justicia enterrada hasta lo grotesco.


Lo lamentable, es que esta gente que vino desde el Norte va a perder prestigio cuando se de cuenta que ellos también han sido burlados al llegar tarde al evento y con las pruebas borradas prolijamente, eso sí será lo único prolijo que quede para el comentario en este aluvión de disparates que exhibe el transitar de la justicia ordinaria en nuestro medio y como todos coinciden en sospechar que el crimen de la Sra. Dalmasso no tuvo como móvil alguna pasión siniestra sino una causa de dinero o propiedades escondidas en alguna garra del poder que pudo haber quedado registrada en alguna escribanía " que el tiempo ha borrado", como Caminito. Sin embargo, hay figuras omnipresentes que han dejado indelebles marcas que sin ser Sherlock Holmes pueden señalarse: el que apuntó al perejil para inculparlo y quien sacó del medio a la señora que se quedó con los lentes de la víctima muy bien pudo acomodar la escena del crimen. ¿no indujeron a sospechas?



En este reprisado sainete en que se ha convertido el caso insoluble, no nos queda más que filosofar de entre casa, o lanzamos el inocente " lo que sospeché desde un principio" o nos remontamos a las brumosas calles de Londres para escuchar el fantasmal susurro de Sherlock Holmes en su clásico y flemático " elemental, Watson.

lunes 12 de octubre de 2009

Cuando los indios descubrieron España





Por Susana Dillon



"Es el primer triunfo de un Caribe en Europa, este momento tiende el puente que va a unir a los dos hemisferios mejor que todas las conquistas"
Germán Arciniegas.- El coloquio con Juanita Ramírez



Desde que se nos contó lo del descubrimiento de América, se nos mostró, pegada al pizarrón, la lámina del Billiken, con lujo de color, la llegada triunfal del gran almirante Colón, al que recibían satisfechos los Reyes Católicos en el palacio de Barcelona. Ellos sentados en sus tronos, contemplan al almirante, de rodillas, en actitud de mostrar lo traído: indios, papagayos, objetos de oro, monos, frutas, flores exóticas, rodeados de pendones, grímpolas y gallardetes, entre soldados de armadura. El lugar de llegada, gran salón de recepciones, frente a "la plaza del rey" en pleno barrio gótico que era el mismísimo sitio en que se desarrolló el evento, según la lámina de nuestra infancia, ahora convertido en museo de exposiciones de arte hispano.

A poco de pagar mi ticket, un cicerone nos impuso del asunto mientras se descolgaba con un florido discurso sobre los tapices de una exposición de provincias y allá al fondo, sobre tarima, sentados en sus tronos de utilería, dos figuras grotescas de una pareja que recordaba los gigantes y cabezudos a los que son tan afectos los hijos de España. Daban la sensación de dos farristas a los que les llegó la madrugada todavía con la resaca y fuera de casa tenían un cierto parecido con Isabel y Fernando, pero nadie aventuró aclarar la identidad, no fuera cosa que metiéramos la pata.

¿No era éste el recinto donde llegó Colón luego de su primer viaje? Pregunté admitiendo que el salón era igual al de la vieja lámina escolar.

"Pues verá usted, que todo eso es puro cuento. Aquí ni llegó Colón, ni estaban los reyes, ni trajeron indios, ni papagayos, ni aguacates, ni plantas exóticas, por la sencilla razón que al rey Fernando, para aquella fecha estaba casi moribundo de un lanzazo que le fuera propinado en un atentado ocurrido en Aragón. Por este motivo la reina Isabel se tuvo que hacer cargo de los asuntos del reino y de dar su merecido a los rebeldes que casi le mataron a su real esposo. Ya sabéis que su Majestad Católica era severa y eficaz en cuanto a poner orden a quien se levantara en armas. Conque en este recinto no ha podido ser tal acto"

Así las cosas, mi decepción fue grande, pero más grande fue mi asombro, al enterarme, de boca de los propios hispanos, avezados en su historia, cuando siguió el cicerone con su plática:
"Llegado Colón a estas costas de España, ancló en un ignorado puerto de la desembocadura del Tajo que fue la primera tierra propia que pisaron. Todos los que descendieron de "La Pinta" estaban radiantes llegaban por fin a charlar con su gente, a contarse maravillas y a beber de su vino. A todos se les volvió el alma al cuerpo luego de  la aventura. Los nueve indios que llevaban para que se conociera el primer producto humano del descubrimiento, ponían el oído a tanta palabra nueva a la que algo iban entendiendo y la gente que salía de sus casas para ver el espectáculo insólito, miraba a aquellos desnudos ateridos de frío y con el susto retratado en sus caras cobrizas. Veían, al caminar, sus casas de ladrillos, los árboles pelados, con ramas como brazos de brujas.

La gente, por la calle, iba toda cubierta con trapos y paños no dejando ver si no la cara y las mujeres apenas las pantorrillas y las manos vieron lavanderas lavando trapos con una cosa que hacía espuma, que les arrojaron entre risotadas. ¿Estarían desnudas debajo de tanto envoltorio? Pasaron carros tirados por animales enormes con terribles cuernos que luego supieron se llamaban bueyes. Vieron las ruedas de los carros que transportaban trastos pesados. De pronto se echaron a repicar las campanas y les dijeron porque era la fiesta de regreso. Los españoles, al pasar por la puerta de la Iglesia se santiguaban y caían de rodillas. Más adelante, Colón, que era el que los conducía, los hizo entrar en una taberna. Había muebles, barriles, vajillas, vasos, botellas que los indios no se atrevían a tocar a pesar de su curiosidad y las mozas que por allí trajinaban se mofaban de aquellos indios en pelotas y se notaba que se querían arrimar para conocer mejor lo que venía de Las Indias.

Juanita Ramírez, que era la más alborotada, se acercó lo más que pudo a los indios, dándole a beber al más próximo un trago de vino, pero el recién llegado torció su amplia boca escupiéndolo. Evidente que aquello tan fuerte no le gustó. Como lo vio temblar le alcanzó un cucharón con buen caldo de puchero y el indio sonrió complacido. Juana se arrimó aún más al foráneo diciéndole: a mí la gente me llama Juanita. Y el indio repitió bien clarito: Juanita. La muchacha dijo: repite eso otra vez. Y el indio: Ju a ni ta, con cara sonriente y chorreando sopa. Gran ovasión entre los parroquianos. Se había establecido el puente entre las dos culturas.

Fue el primer indio aplaudido en Europa. Aquello fue la mejor cosa que ocurrió en el viaje.

La Juanita le fue mostrando las cosas al colombino que resultó más avispado que lo supuesto. La moza le tendió la mano y el indio se la apretó como si una corriente de fuego los hubiese unido. Se le hizo que esa mano era como un colibrí que latiera en su puño. Y el indio fue indagando qué era esto y aquello: los botones del vestido, las alpargatas, los goznes de hierro de la puerta, el duro metal de las espadas y los barriles de vino y las aceitunas... hasta vio en un patio un gallo que cantó a todo grito y esto le pareció la máxima maravilla.

Y todo esto nos deja que pensar: ¿si a América hubiera venido la Juanita en lugar de las huestes sangrientas que llegaron por el oro?

A los tiempos se supo que  aquellos nueve indios traídos para que se conociera el producto humano de Las Indias, habían muerto de frío, mala comida y peores tratos... y desde entonces América se cubrió con las sombras de la codicia, lejos, muy lejos de aquella mano amiga que tendió la Juanita.

Bibliografía: El Coloquio de la Juanita - Germán Arciniegas

domingo 27 de septiembre de 2009

¿QUÉ PASA CON LA GENTE?






Por Susana Dillon




La gente ya no silba ni canta por las calles.

Camina cabizbaja o corre o grita, se enoja, insulta, cierra el puño y lo aplica al primero que se le cruza. Si va conduciendo un coche, se prende con el primero que intenta rozarlo, ambos se bajan, se insultan, se golpean, se acusan, se trenzan, los llevan detenidos.

La gente habla sola o con sus fantasmas: las deudas, los vencimientos, los malos negocios. Se les clava la boca en un rictus agrio, en una mueca sarcástica. Se le angustia la expresión, a veces descubro que lloran hasta sollozar.

La gente se trepa, se agolpa, gira en remolinos, desciende de trenes, de autos, de camiones de ómnibus como si fuera el último pasajero que llega a tierra firme, el último náufrago en una tabla atestada. Busca desesperada la mano que se tienda, que lo salve.

La gente ya no ríe sanamente, sólo cuando el otro se cae, se hiere, cuando pierde.

La gente ha olvidado de reírse, de amarse, de ayudarse, de encontrarse.

La gente ya no busca la frescura de los jardines con jazmines y nardos para arrullarse y desearse. La gente aprieta los dientes o prefiere insultos.

Cuando era adolescente, los muchachos silbaban las canciones de moda, cuando se cruzaban con la chica de sus sueños, era un silbido potente que reclamaba miradas, gestos, una sonrisa. Entonces nos asomábamos a la ventana nada más que para ver pasar al dueño del silbido.

A veces aún se escucha al afilador con su caramillo repleto de gotas de nostalgia, derramando sus notas saltarinas, como si sembrara perlas bajo el cordón de la vereda.

Tal vez alguna vecina, de ésas que afilan sus tijeras para recortar las honras juveniles así el ambulante obrero derroche chispas en su rueda de piedra, que más parece el círculo de la vida el poner el filo a punto de la cuchilla charlatana que reina en la cocina, esa porfiada machacadora de pulpas olorosas de ajos y cebollas.

... Y el afilador se pierde entre el rumor de la ciudad que muele con su ritmo los nervios de la gente. Se van yendo, entre el estrépito del tránsito la sarta saltarinas de sus notas.

Hoy escuche otra vez silbar. Era un buen hombre que recuperó su silbo a pesar de la crisis, del gremialista de los medicamentos truchos y la gente que se muere de cáncer porque los que mandan en la cosa son insaciables, pero eso no quiere decir que vayan presos.

Voy a seguir al silbador a ver si me contagia el optimismo.

Silbar hace bien, tonifica los pulmones, refresca las canciones con memoria y sosteniendo un texto que al redondear los labios, reprisa a aquella melodía que nos hizo felices y no nos dimos cuenta.

Es como sentir aquel aroma de los campos de la infancia, de las noches con jardines de fiesta, de la primera carta de amor, de esa vez que nos saltó el corazón cuando llegamos a la cita esperada.

Hay que volver a silbar, la vida lo merece.

Las pibas de hoy, no saben lo que se pierden aturdidas por los bafles de las discos, mareadas por la birra. No pueden calibrar los decibeles de llamado del silbo, cuando del amor se trata.

"Mira qué cosa triste ser río, /quien pudiera ser laguna /oír el silbo del junco, /cuando lo besa la luna".

Cosas de Atahualpa

lunes 21 de septiembre de 2009

Carta de Matías a Susana

Monte Maíz, 28 de agosto de 2009
Estimada Señora Dillon:
Ante todo me presento, mi nombre es Matías y le escribo esta carta para felicitarla por su obra La Marquesa del Papa. La cual acabo de leer, francamente considero a Usted una persona de admirar a leer este libro descubrí en cada capítulo una fascinación suya por la historia, un cuidado en la investigación, y una dedicación para destacar ya que si bien yo tengo tan sólo 14 años nunca había sentido al leer un libro el interés del autor por el lector.
Le agradezco dar a conocer detalles de nuestra querida Historia Argentina que pocos saben, como el curioso capítulo de Té Para Dos que pocos conocían. Aunque yo, para ser franco no conocía ni siquiera quienes fueron Adelia María y Ambrosio Olmos.
Yo estuve presente aquel día en que usted vino a mi localidad y presentó su libro, tenía expectativas encunado a su libro y sepa fueron por mucho superadas.
Me encantaría que algún día vuelva a Monte Maíz pero que esta vez dé una charla a los jóvenes de mi edad que consideran a la Historia "algo que no le interesa a nadie y que es aburrida", también muchas veces es insultada lo cual al minúsculo grupo de los que nos gusta la Historia nos duele y pará algunos los motiva a dejar los modelos de héroes como Belgrano, o San Martín para perseguir los modelos de Charli García o de una modelo de pasarela que con el tiempo le aseguro mi estimada Señora llevará a esta nación a la situación de anarquía, y pensar que gente durante la Historia dieron su vida para que esta nación sea una nación grande y de grandes.
Antes de despedirme le comunico que Valentín Santa Coloma le envía un cálido saludo, le prometo que seguiré en contacto. Hasta pronto mi muy estimada Señora y una vez más le agradezco de Corazón su amor por la Historia.
Matías L. B.






Carta de Susana a Matías







Río cuarto, 11 de septiembre de 2009
¡Hola Matías!
Recibí tu carta con muchas ponderaciones que me esponjaron el ego. No es para tanto, debe ser que congeniamos porque cuando era chica no me quedaba con lo que decían los manuales de la Historia Oficial y me complacía poner en apuros a las profe recalcitrantes con las fechas y héroes de bronce y mármol, para colmo asexuados. Jamás nos los hicieron ver con sus pasiones ni sus macanas. Los he descubierto humanos y hasta en calzoncillos.
Me reconforta saber que hay algunas “ raras Avis” que les gusta la historia que nunca nos contaron. La prueba está en que cuando me lo mandan de a cientos a las charlas que doy, no se me aburren. Terminamos la función a los abrazos, como dice Galeano. Eso explica el que me sienta joven. Ustedes son mi fuente de Juvencia.
Pienso como vos de los modelos actuales que pasan por Charlie García y las bólidas que muestran traseros y pechugas, prominencias que en poco tiempo se vienen abajo, pero ahí lo tenés a Tinelli, el mejor pagado proxeneta, premiado por los que lideran los espectáculos bochornosos de la T.V. chancha... y mirá que no soy una vieja santurrona y victoriana que se asusta del sexo. Me revienta que a los niños se les dé cátedra de erotismo, cuando están en la edad de jugar, estudiar y ser ingenuos. Les quitan lo mejor de la niñez: el candor de la inocencia.
Tenemos que aferrarnos a los valores que practicaron los que fueron grandes, sin darse cuenta de lo que valían. Dale a Valentín mi afecto y mi recuerdo.
A mí también me gustaría volver a Monte Maíz. Interesalo a Juan José Pardal y a su grupo para que me vuelvan a buscar en otra oportunidad.
Tengo unos documentales de la Historia incontada que los volverían locos por lo que tratan. Así va la película y luego los comentarios. Por ejemplo "Candido López y la Guerra del Paraguay". Fascinante.
Ahora te estoy mandando un abrazo sobre mi corazón. Dale, escribí.
La estoy esperando.
  
                                                      Susana Dillon
Si te animás a internet buscá: www.ciudad4.blogspot.com donde nos sacamos la bronca por lo que nos hacen pasar.
 O mi email:susana_dillon@yahoo.com.ar




martes 15 de septiembre de 2009

El día del Maestro en el siglo XXI




Por Susana Dillon





No bien aparecido el nuevo siglo y ya recogiendo datos del siglo anterior nos dimos cuenta que nuestra educación naufragaba en agitados mares de la política recién horneada.


Ya no venían los chicos como antes: obedientes, silenciosos, respetuosos a quienes sus padres los gobernaban con sólo mirarlos y las madres encontraron felizmente argumentos para que no los zurraran con el cinto cuando el párvulo era encontrado en el campito con los amigos púberes en la primera experiencia con el faso.


Las chicas eran un dechado de virtudes domésticas: modositas, colaboradoras, tragalibros y ¡MARAVILLA !, llegaban al matrimonio a su debido tiempo con el himen intacto para honor de la familia. Ahí estaba lo más importante de la dote aunque le hubiera incendiado la cuna a su hermanito recién nacido. En tanto el muchacho se buscaba empleo y estudiaba derecho para ser, chapa de por medio, un buen defensor de las economías familiares y si fuera posible, un discreto legislador. Los de su clase debían ir a la escuela y hacer buena letra.


En esos felices entonces, la maestra era intocable y el director prócer.


Hoy los chicos (ellas y ellos) ni laburantes ni traga libros: la queja general es que de arriba de asnos, patean las canillas de la seño porque le mandó a la madre una nota donde le reclamaba mayor aplicación y mejor conducta.
Para tal demostración se vino también la madre, tratándola a empujones manifestando como si fuera un piquete con calificativos irreproducibles. Para que la historia ésta sea creíble no hay más que colarse en una reunión de personal donde los sufridos mal pagados docentes piden normas para enfrentar situaciones imprevisibles, de ésas que no tienen advertencias para tales problemas ni en los más nutridos tratados de conductas humanas.


Todos los que se aventuran en estos avatares, todavía sólo han llegado a la conclusión nefasta: la educación está en quiebra.
Los chicos de la última camada del primario, tienen problemas no sólo en la escuela: vienen de la casa, en que padres y madres no están ni a la hora del almuerzo, viéndolos sólo unos minutos al día. Comen en la escuela y pegados al televisor el resto del día. Luego vienen en éxodo hacia la calle, esa otra maestra de la delincuencia que les ofrece el paco, el fernet-cola, los celulares con porno, las fumatas clandestinas, el aprender a ser piolas y al no dejarse seducir por los libros que representan una parte del futuro no deseado, no sea cosa que se les pegue algo moral y honesto. La influencia de los padres entonces es nula.


A todo esto, los progenitores no encuentran a los chicos raros. Están tan ocupados que no ven otra cosa que no sean obligaciones, trabajo y consumismo. Por eso aflojan la billetera, porque en el fondo se sienten culpables de las horas que les restan para formarlos, tratarlos y amarlos.


Ahora son los chicos los que miran a sus padres con gesto adusto, y los padres, temerosos, abren la billetera para alcoholizarlos o para drogarlos, y no hay diálogo ni enmienda.
Quienes miramos azorados este espectáculo, sabemos, por los años vividos que esta verdadera reacción en cadena, viene de los años en que al más puro estilo menemista se instaló aquello de "la educación no da réditos" y que la ley Federal no ha servido más que para degradarla, hay que recordar que desde entonces se burlaron los nombramientos por capacidad y méritos, instalándose los nombramientos "a dedo", se archivó el Estatuto de la Docencia Primaria, se metió la política en las escuelas, los gremialistas se anotaron para legislar y apoyaron a la patronal... y no voy a hacer un alegato por la forma en que se les paga a los docentes. ¿No resulta sospechoso esto de que se le obligue al docente tener una Caja de Ahorros que puede manejarse desde el Estado como ocurrió cuando el corralito?. Con el tiempo y experiencia una se pone mal pensada.


... Pero a pesar de todo, todavía le cantamos a Sarmiento.

miércoles 2 de septiembre de 2009

POR QUÉ LOS REPRESORES NO PUEDEN CUIDAR NUESTRA SEGURIDAD NI REVISTAR EN CARGOS PÚBLICOS




Por Susana Dillon

Los dictadores que tuvimos bajo el nefasto período que se llamó de Reorganización Nacional, no sólo se autoamnistiaron para evitar la acción de la justicia, no se arrepintieron de lo hecho, juraron a viva voz, volverlo a hacer.
La democracia exigía justicia, quiso imponer moral y ética para que el pueblo postrado por el terror se levantara y ejerciera su dignidad, volviera a pensar en los valores que traía en sus vagajes desde que fuimos República. A los que claudicaron y se revolcaron en el baño de sangre se los estigmatizó como a los asesinos que todavía caminan por las calles argentinas. Cuando el pueblo no encontró justicia, no tuvo otro camino que inventar el "escrache".
Después, cuando el pueblo se aletargó y perdió su camino, se le vino una época sombría. Vimos aparecer a los represores en los cargos públicos y fueron votados por lo que soñaron con "la mano dura". Llegaron los Bussi, los Rico, y en nuestro municipio se colaron los que se ofrecieron para poner en cintura a los ladrones, los delincuentes y los traficantes. Nuestras autoridades estuvieron amnésicas y hemos presenciado desde entonces la proliferación de la trata de mujeres, la desaparición de adolescentes para ser carne de cañón de la droga, el alcohol en los niños, la televisión pornográfica, las películas tomadas a criaturas violadas y perdidas. Todo esto estuvo consentido y hasta silenciado. Las autoridades ciegas, sordas y mudas, los que antes suprimieron la libertad y crearon el terror, acá mismo tienen sus nombres: están en el área de Seguridad son los que antes revistaron en lo que se llamó pomposamente el SIDE: Armando Luis Polak y Mauro Avila. Que digan qué han hecho desde que revistan en la SEGURIDAD seguramente perdida.
Durante este período, Río Cuarto se ha hecho famosa por ser "el paraíso del viajante". El edén de los prostíbulos atendidos por jovencitas, las razias de jóvenes drogados, castigados y encerrados en calabozos infectos.
Todo el mundo sabe dónde y cómo se adquieren las drogas y quiénes las distribuyen. Hay padres que ya no gobiernan a sus hijos. Las escuelas son un muestrario lamentable de niños desatendidos y maestros descalificados.
Se olvidaron que la educación pudo ser alguna vez, la mejor que tuvo Latinoamérica, ¿pero por qué se dejó de invertir en ella?. No, ahora todavía creen que con el fútbol gratis mejoraremos el vocabulario de tablón?.
Creo, como muchos ciudadanos de Río Cuarto, que debe haber personas capaces de ocupar esos lugares, no sólo de responsabilidad y eficiencia, sino que tenga los valores éticos y morales que los califiquen en el partido gobernante y de no tenerlos, se los puede capacitar.
No es el caso de darles a los que se distinguieron "en el trabajo sucio" esa responsabilidad. Lo que ocurre es que la proliferación de la delincuencia se debe que hay políticos, delincuentes y mafiosos que se trenzan y medran sin ser molestados. ¿La venta de alcohol a los jóvenes acaso tuvo control en estos años?
Legislación hay en todo el país y provincia por provincia, pero no hay controles, ni de salud, ni de  moral, ni de velocidad, los únicos en revisar cuentas son los empleados de la AFIP. Nuestra provincia es clara en cuanto a dar normas, pero aquí tenemos a gente que cree en la mano de obra represora, porque fueron adiestrados para eso y no para dar seguridad.
La existencia de estos personajes se comprueba en la represión y actos de violencia que se han filmado en las últimas manifestaciones donde es evidente el trato violento a los manifestantes, además de las amenazas de muerte que parten del interior del edificio municipal.
Cabe recordar que si no existieran estas leyes que defienden la libertad de expresión, no estaría la gente reclamando por el abuso de los impuestazos, por eso también reclaman ante las oficinas competentes y no son pocos los que se sienten estafados.
Otra vez, como tantas otras se castiga a las víctimas del abuso, pero no la raíz del problema. Resulta más fácil reprimir con métodos terroristas que abocarse a sanear la administración. ¿Cuántos empleados innecesarios tienen los organismos oficiales y cuántos son el saldo de los dejados por la dictadura?
Ya va quedando claro que quienes aceptaron esta herencia, pusieron a los zorros a cuidar el gallinero.

martes 25 de agosto de 2009

Antonella Menem Pinetta.

Por Susana Dillon

La corte de los milagros del viejo y alicaído sultán ha recuperado su febril actividad.
Como la usina de chismes, que no es otra cosa que la T.V. capitalina, parece ya agotada, ha surgido prodigiosamente una nueva protagonista; a cara nueva chisme jugoso, nuevos dramas, viejas recetas.
Los ya hartos de tetas, culos y porno de las gatas que nos dicen mimosas “que te vayas a soñar con los angelitos, bombón y te muestro mis fotos calientes, etc.”, ahora nos tenemos que tragar el drama de los Menem. La nueva protagonista es la hija de Carlitos, el chico asesinado cuando jugaba a ser veloz y pagó con su vida un enjuague del que nunca se supo el autor y eso que el Califa hizo la V de la victoria a modo de contrabrujería.
Los profesionales de revolver porquerías se amontonaron como buitres sobre la chica de carita árabe, hija no deseada de madre calculadora, tío resbaladizo en la pendiente de conservar el lugar que le dieron desde el sultanato de pizza con champán.
Apareció con su drama de madre soltera con niño al pie al que ninguna abuela ni abuelo le brindó sus brazos.
La chica que llora por un lugarcito en sus afectos, quiere llevarles el vástago de Carlitos, pero no hay quórum y Zulemita saltó como yarará pidiendo que la dejen de joder a trompada limpia. La bienamada del sultán pareció una joven sin mayores luces, pero brindar esa escena gratuitamente! ¡Pensar que hasta pudo bailar con el heredero del Imperio Británico! ¡Qué decadencia m’hijita!.
La chica insiste en que quiere que el abuelo conozca a su bisnieto y el nono se escabulle, ¡él, justo que era un tigre en la catrera!.
De los parientes nadie tiene interés y el caldero es un infierno. Hay que hacerse una breve reflexión: “Si a este político de raza, amante eterno de la re-re-reelección no lo avergüenza este proceder de negarse ante lo que quedó de su hijo asesinado es porque esa familia representa una época que creíamos superada; la de seguir rifando no sólo las joyas de la abuela y las de la corona, ¡que bien le puso los cuernos la chilena ante esta negativa de hombría!.
Para broche de escena, Zulema, al ser preguntada sobre la legitimidad del nuevo heredero familiar ella que está veterana para los avatares, dio la nota faltante.
-¿El bisabuelo?, hasta puede ser el padre!
Y pensar que la ingenua Antonella dice que quiere pertenecer a aquella dinastía sin darse cuenta que está al borde del pozo de las serpientes.
¡Que familia!

jueves 30 de julio de 2009

Legisladores descansados



Por Susana Dillon

Es de todos conocida la proclividad de nuestros legisladores en buscarse excusas para no hacer su trabajo: crear leyes, reformar otras, revocar las nefastas que se hicieron en beneficio de unos pocos y las de auto amnistías.
La sufrida existencia de los ciudadanos pasa entre crisis cada vez más frecuentes y períodos preelectorales cada vez más costosos en pos de cooptar incautos que voten a los ya muy bien conocidos.
El martes 28 próximo pasado por el Canal 13 local, lo hemos visto y oído al Diputado Cantero cuerpearle al periodista Dedominici para explicarle lo inexplicable, al recordarle el mismo interrogante que tenemos los sufridos conciudadanos con respecto a lo que hay que responderle al agro, territorio desconocido y lugar inexistente para la pareja presidencial. En tanto la crisis, registra el mayor descalabro que la ocurrida durante la "década infame". Ahí, en el reportaje, quedó el ingeniero Cantero, como una especie de Chirolita de nuestra elegante representante del Poder Ejecutivo en sus conocidas respuestas genuflexas, que salvo esas características, se las compone para no decir nada. El diputado expone lo tan comprobado hace ocho meses que el Congreso no se reúne, tres meses de vacaciones y luego a lanzarse a las permanentes e interminables campañas proselitistas agravadas por la gripe A, que si no descuidamos se juntará dentro de poco con el dengue, así que vaya sumando: hasta aquí llevamos ocho meses y ya volveremos al verano. Y si no se cambia el paso, los chacareros, estancieros, peones y patrones, tamberos y camioneros estarán en la dulce espera de ser recibidos y escuchados, en tanto nos comeremos las vacas lecheras, las seca sigue su paso letal, suben los artículos de primera necesidad y nadie parece preocuparse por los 40 argentinos que se murieron de frío, por qué subió el porcentaje de hambrientos... Y pensar que hasta hace muy poco nos llenábamos la boca con el argumento que éramos el país que podría dar de comer a 300 millones de seres humanos con lo que producían nuestros campos.
Además de los impuestos, ahora viene la boletas del gas y la electricidad a las que hay que esperar cruzando los dedos, pero los que nos deben arreglar las desproporcionadas cifras entre lo que se gana y lo que se nos hace oblar, entre los paisajes dorados que se nos pintan en floridos discursos quienes quieren convencernos de que la estamos pasando bomba, según se mira desde la burbuja rosada en donde viven y reinan.
Y según el ingeniero legislador que supimos conseguir, ese, al que le debemos la maravilla de los azudes, invento tan genial como la instalación del casino, con el que le arrancan decenas de millones a Río Cuarto, los inescrupulosos que nos metieron el invento para empobrecer aún más a los ingenuos que creen que el juego los hará más ricos.
En tanto la televisión chancha nos entretiene desde la capital con los espectáculos porno de gatas impuestas por Tinelli y su jet-set donde divas y políticos truchos son mejores que los verdaderos, aquí en este gélido imperio a alguien se le ocurrió revisar cuentas municipales donde hasta el más gil cae en la cuenta de por qué estamos como estamos. Al descubrimiento debiera festejarse más que el 12 de octubre con paella y manzanilla, porque era ahora de despertarse de las pesadillas y se las pasemos a los que arreglan las cuentas del fisco a su entera satisfacción. No nos quejemos ahora de la falta de seguridad y la corrupción en que nos hacen vivir: los ejemplos nos vienen de arriba, de los que mandan. Ahí tenemos a la pareja presidencial con su declaración de bienes. A ellos les va mucho mejor que a los sojeros. Ya que están tan empeñados con las retenciones, ¿no sería justo que ellos se sintieran tentados espontáneamente a aportar su 35%? Esta solución salomónica, al menos haría que creciera su deteriorada popularidad.
Y ya estamos, volvamos a recordar a otro prócer riocuartense a quien favorecieron sus colegas cuando le dieron quórum al votar aquella ley que permite que cuanto delincuente se sirve de las arcas públicas para enriquecerse comprando estancias, de las que se deshacen para fugarse a Italia sin que a ningún sacrificado legislador le tiemble la pera, ni deplorare lo hecho.
La oprobiosa ley que permite la entrada de divisas sin preguntar de dónde vienen, ni para qué se van, es la que a modo de auto amnistía han votado con una solidaridad digna de mejor causa.
Demandemos, conciudadanos, ya que ni Dios ni la Patria, de acuerdo a la fórmula por la que juran, les hace mella. Es hora de exigir responsabilidades, o nos pasará lo que le pasa a Honduras.

martes 14 de julio de 2009

Honduras, en un paisaje naif, una historia sangrienta


Por Susana Dillon

Paisajes que se nos antojan creados por niños inocentes: capillitas barrocas, antiquísimas, montañas vegetadas y con flora y fauna del trópico, casitas pobres, blanquísimas, colgadas de las cumbres tapizadas con lo que quedó de bosques arrasados. Aldeas miserables con inditos de ropas bordadas. Desde el avión la capital parece un juguete, con techos de zinc herrumbrado, algún barrio de ricos defendido con murallas y casonas de magnates encerrados y un pueblo que grita libertades que las disfrutan otros, con historia de dictaduras golpeadoras que igualan a las de sus vecinos: Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Gente que se acuna entre volcanes y que la arrullan los dos océanos, donde imperan los reyes de las bananas y de a ratos gobiernan. En las plantaciones, que devoran sus peones, esos que llevan a la espalda la mochila de químicos que matan las arañas de los cachos, pero que mueren por los venenos que llevan a sus espaldas, inhalándolos. Algo que si no te hace pensar, o sos un oligarca o sos lelo.

Por eso allá, en las honduras del paisaje, los gobernantes son los señores de revólver al cinto o son los militares que se intercalan en los golpes, "para que aprendan, estos mierdas a estarse quietos y callados". Y de paso cambian de bando pero no de pensamiento.

Las naciones de Centroamérica, en grado menor Costa Rica, son un muestrario de lo que se hace con los golpes militares, nomás en Guatemala, se han contado por encima de 260.000 desaparecidos, la gran mayoría pueblos originarios, a los que se les han quitado sus tierras, campesinos, como los familiares de Rigoberta Menchú, premiada con el Nobel, porque siguió peleando por sus hermanos de sangre.

Honduras fue descubierta por Colón en su cuarto viaje en 1502 y fueron sus marineros los que le dieron ese nombre al llegar a la costa, se dieron en que el mar era muy profundo donde tuvieron dificultades para fondear.

El país fue conquistado por Hernán Cortés en 1523, quedando como parte del territorio de Nueva España (México) cuando se convirtió en virreinato. En 1838 recién se independizó de la Confederación Centroamericana. Su existencia ha sido una de las más agitadas de la América Central, hasta estuvo en guerra con Guatemala por cuestión de límites.

Pero lo que verdaderamente impidió su desarrollo fueron los gobiernos dictatoriales interrumpidos, a veces, por gobiernos civiles, pero con filosofía oligárquica. La embajada norteamericana tuvo mucho que ver en este punto, como lo ocurrido en toda Latinoamérica.

Su riqueza está representada en los cultivos de frutas tropicales, la caña de azúcar, el cacao o el café, cereales, arroz y yacimientos de oro.

La población está integrada en su mayoría por indígenas, herederos de los mayas, mosquitos y payas. Los representantes de las razas africanas se dedican a las plantaciones de bananas desde hace varias generaciones.

Uno de los atractivos turísticos es la antigua ciudad de Copán, llamada, "la París de los mayas", centro arqueológico de gran valor, visitado por todos los interesados en las civilizaciones pre–colombinas.

Los tesoros arqueológicos han sido verdaderamente saqueados por las universidades norteamericanas. Objetos de extraordinario valor científico y artístico se exhiben en la actualidad en el Lincoln Center de Estados Unidos. Conociendo a esta tierra de bellos paisajes y sufrida gente, no nos resulta extraño lo que ocurre en estos momentos con el Presidente Zelaya que resultó prácticamente echado por la fuerza militar y parte de la población animada con el presidente de facto que esgrimieron la excusa de quererse perpetuar en el cargo. En ambos hemos escuchados floridos discursos esgrimiendo los Derechos Humanos y las bondades de la democracia.

Ante tal panorama, la Organización de los Estados Americanos, jamás ha intervenido en caso de golpes militares en el continente, ahora parece tomar las riendas. Tal vez sea por la influencia del doctor Insulza, Secretario General de la OEA a quien conocemos por ser un prestigioso diplomático chileno, tal vez pueda conducir con éxito esta patriada.

El problema durará tiempo y de difícil solución donde los encendidos discursos ya han sido dichos hasta el hartazgo.

En cuanto a los participantes en estos cabildeos, sería oportuno que arreglaran los problemas en casa antes de meterse en los ajenos.

Aquí tenemos una seca que nos está devorando, una gripe que nos preocupa seriamente, un Congreso que hace ocho meses que no funciona y nuestra Cristina que no se baja del Tango.