lunes, 14 de mayo de 2012

Rutas prometidas que no están


Nuestro actual gobernador, raleado de la Docta, ha anclado en el Imperio del Sur para realizar obras de carácter clientelístico.

                                                                                                                         
Susana Dillon (Escritora, referente en la lucha por los derechos humanos)


A pocos kilómetros de Río Cuarto, se asoman las localidades serranas de Río de los Sauces y Las Albahacas, con un mismo problema: el pavimento se corta desde las rutas antes de que se llegue a destino, a 20 kilómetros de Río de los Sauces y a nueve de Las Albahacas.
En tiempos de seca, la polvareda resulta asfixiante y el camino es una dilatada tabla de lavar que hay que recorrer a los barquinazos y a ciegas por el guadal.
Éste es el tormento que hay que experimentar si se quiere llegar a esos paraísos serranos. Y hay un drama que se cierne cada vez que caen 50 milímetros de lluvia y convierten al camino en peligrosos pantanos y cortes de tierra floja donde cualquier vehículo puede caer en la peligrosa corriente.
Mientras, la ruta que conduce a Achiras, desde que la conozco, es un permanente combate con los cráteres que se esconden en los charcos y provocan accidentes muchas veces mortales. Y como los responsables no deciden hacer un trabajo serio y definitivo, se viven rellenando con eternas lamidas de gata.
Los grandes camiones del Mercosur tienen mucho que ver con este destrozo sistemático de los remiendos. Nadie todavía ha anunciado un arreglo permanente.
En los nueve kilómetros a Elena, desde Río de los Sauces, hay otro espectáculo que preocupa: 16 estudiantes que concurren a escuelas secundarias salen de sus casas a las 6.30 para llegar a las 8, pero sólo pueden regresar a las 21.30 con Costera Serrana, una “combi” que suele venir repleta.
Al mediodía, comen un sándwich en la Terminal y luego hacen dedo o salen al camino a la buena de Dios, con guadal o con pantano, de modo que llegan victoriosos si el tiempo o la buena voluntad de los viajeros ayuda.
Nuestras autoridades provinciales no han mezquinado promesas. Desde el elocuente Eduardo Angeloz hasta el inefable José Manuel de la Sota, que prefiere desparramar presupuestos en obras faraónicas, pasando por Juan Schiaretti, con sus monumentos al caudillo Bustos.
Nuestro actual gobernador, raleado de la Docta, ha anclado en el Imperio del Sur para realizar obras de carácter clientelístico. Que nadie, con sentido común, puede pensar en montar un casino donde las señoras que reciben su ayuda de 180 pesos los pierden en la fábrica de pobres, en la permanente timba.
De modo que el dinero va a parar de regreso fatalmente al lugar de origen, una manera satánica de burlarse de los necesitados.
Las zonas que abarcan estos pueblos que se van despertando al progreso no sólo tienen bellezas naturales. Además, hay riqueza en ganados, minas y canteras. También quieren satisfacer su vocación los estudiantes, para que sea realidad la igualdad de oportunidades, obtener un título que los libere de la desocupación y la ignorancia.
Pero hay más: el turismo, para el que esas zonas serranas siguen esperando obras que quedaron en suspenso desde hace décadas.
Que vayan pensando en las flotas de camiones que salen con los productos regionales empantanados, en los chicos a la deriva durante horas hasta el problemático regreso, ya sin tiempo para estudiar y con escaso descanso. Piensen en la parte cultural de sus habitantes, abandonados por la inercia de los que tienen la obligación de escuchar y resolver sus demandas.
Y a propósito: el presidente de la comunidad regional de Calamuchita, legislador Carlos Alessandri, ¿no ha registrado estos problemas? ¿O viaja en helicóptero como nuestro gobernador itinerante? Porque desde las alturas, parece que no se ve.
Fuente: La Voz del Interior

sábado, 5 de mayo de 2012

NOTA REVISTA COTIDIANA


22/04/12

SUSANA DILLON

Revolucionaria de su propia historia

Es autora de varios libros basados en la investigación y la pasión por la historia y por el reconocimiento de aquellos personajes que han sido olvidados. Muchos de sus relatos reflejan, como temas fundamentales, los Derechos Humanos y, especialmente, la lucha de la mujer en diferentes épocas. Luego de toda una vida de trabajo y estudio, Susana Dillon es una de las escritoras más importantes del país, reconocida internacionalmente y una revolucionaria de su propia historia, emprendiendo una vida llena de riesgos en búsqueda de la libertad.


-¿Por qué para usted es tan importante hablar de la mujer?
Yo tengo tanto escrito sobre las mujeres. El tema de la mujer me intereso por que yo viví, en mi infancia, rodeada por las hermanas de mi madre. Eran siete hermanas, entonces todas tuvieron distintos destinos pero todas, menos una, tuvieron muy mala elección de matrimonio.
 Porque eran muy duros en aquellos tiempos con las mujeres, los padres decidían “¡No te vas a   casar con este de ninguna manera!!” por ejemplo y proponían ellos al que creían que era el mejor; entonces había una conducta muy dura en la relación de padres e hijos.
A la mujer la han tenido tan sometida. Hay que ver por ejemplo que en la época colonial la mujer no debía salir más que tres veces en su vida, cuando la llevaban a cristianar, cuando la llevaban a casar con quien decía la madre o el padre y cuando la llevaban a enterrar, esa era la ley.
-¿Que es lo mas interesante que ha estudiado sobre la mujer?
Hubo una época en que la mujer mandaba, la mujer reinaba, era la diosa de la madre tierra para los celtas al igual que para muchos de los indios de acá, creían que la madre tierra fundaba lo femenino.
Imagínate que llegaron a ser hasta diosas. Pero en todo lo que uno empieza a escarbar aparece en el norte de Alemania una figurita de mujeres, era la época del Matriarcado, que se calcula que de eso cuando el hombre todavía vivía en las cavernas, recién estaban entrando a la edad de los metales, y entonces se encuentran figuritas de mujeres “las gordas”, chiquitas de cintura pero de grandes tetas y unos traseros enormes, con mucho pelo y eso pelo todo trabajado y trenzado. Y esta era una época donde los hombres todavía no sabían que el acto sexual era el acto del fecundamiento. Mientras ellos ignoraron esto ellos adoraron a la mujer.
Entonces este es el tema, que treinta mil años atrás las mujeres eran las diosas y gobernaban y hubo paz. Después aparecen los metales y aparecen las guerras.
-¿y Ud. Cree que hay una redefinición de la mujer hoy? O ¿se esta viendo como es ella en realidad?
Mira, la mujer tiene tanta energía  y ha padecido tantas cosas, el interior la domesticidad ha sido tan siniestra para la mujer, la han obligado hacer cosas tan terribles que lo que tiene es su espíritu libertario. Ahora que puede trabajar, por ejemplo.
Las revoluciones se hicieron con las mujeres de la clase mas baja porque eran a las que mandaban a tirar los cartuchos, las que llevaran la pólvora. Las aristócratas la pasaban pesimamente mal, tenían precio, tanto así que no podían leer, estaban negadas de conocimiento, por eso morían tantas en los partos porque las casaban a los trece o catorce años apenas les aparecía el periodo y todavía no estaban madura.
Ahora esta pasando lo contario, las excitan a las niñitas ya desde jóvenes. Entonces estas son las cosas que todavía nos debemos. Si te pones a pensar que solo estuvimos bien hace treinta mil años.
-¿Qué concejo le daría a las mujeres?

Primero que se tiene que saber defender, porque hay una falta de educación para lo imprevisible. Por ejemplo, hubo más de doscientos casos el año pasado de mujeres que las han rociado con combustible y le han prendido fuego. Y de este tipo de casos no se habla, y se debería estar hablando en el Congreso, los congresistas deben defender a las mujeres.
Y que tampoco que se dejen embaucar por estos hombres, hay que ser la presa que da mucho trabajo. Pero que tengan cuidado que la cosa viene pesada.

martes, 17 de abril de 2012

La sangrienta historia del oro



Por Susana Dillon

Si nos remontamos a la oscuridad de los tiempos en que la raza humana comenzó a poblar el planeta, donde se agruparon según la geografía que ocuparon en el abrigo de las cuevas o en la humedad de las aldeas lacustres (los palafitos) donde tenían cerca la pesca y ya se les habían raleado los animales de caza, los hombres comenzaron a guardar lo que les sobraba y desde allí se empezaron a juntar para formar "el capitalismo", que empezó a separar al que "tuvo" y al que no "tuvo".
En estas andanzas, que duraron millones de años, descubrió y trabajó los metales, ideó una manera de reemplazar las toscas piedras en armas para combatir a los que se acercaban a competir por lo que había. El hierro fue bueno para las primeras armas: cuchillos y lanzas, pero milagrosamente descubrió las pepitas de oro que sacaba de las arenas fluviales.
Fundidas y trabajadas formaron los primeros adornos que le daban importancia entre los de su tribu. Con el oro comenzaron a hacer negocios. Hasta se podían comprar una mujer, cosa que no todos tenían. El oro les despertó una pasión hasta entonces desconocida: la codicia. El obtenerlo fue  tan problemático como el conservar a la mujer, que para que no lo inquietara demasiado, siempre buscó tenerla a su servicio. Se sintió superior a ella que era mas menuda, mas débil, pero no mas callada.
De allí para adelante, decir oro, era decir saqueo, invasión, guerra, como la primera cosa que se nos ocurre, porque está sobre-entendido que el oro es el origen de las invasiones, las guerras, los sometimientos por  la fuerza. Quienes lo poseyeron, primero lo usaron para honrar a sus dioses y segundo, para lucirlo como emblema de riqueza y poder.
El descubrimiento de América dio lugar a la excusa del porqué venían: escribieron en serios contratos que venían enseñar el catecismo a los descubiertos, y a hacerlos vasallos de desconocidos reyes, pero en realidad vinieron a buscar las especies que eran tan o mas caras que el oro. Cuando no lo encontraron, se apropiaron de las mujeres, convirtiéndolas en "monedas de cambio". Tantos jabalíes por una joven o tantos peces por una adulta que trabajara de sol a sol y fuera amable en la cama.
La historia de la humanidad está narrada en las guerras que se desataron para obtener el oro y las mujeres fértiles, necesitaban poblar el edén recién encontrado. Las mujeres fueron convertidas en esclavas y sus compañeros en cadáveres. "el indio bueno, es el indio muerto" rezó el refrán.
El hierro lo buscaron en España para fabricar espadas y cañones, al oro lo descubrieron en América cuando entraron en los templos destinados a la adoración del sol. El oro fue el premio que se dieron luego del saqueo y las matanzas multitudinarias.
El obtener el rubio metal, fue tarea ímproba, había que conseguir esclavos que se lo arrancaran en los socavones. Millones de indios fueron aniquilados para obtenerlo, así fue como llegaron millones de africanos para sacarlo de las montañas, ambas razas perecieron para que se lucieran y ostentaran alhajas y se robusteciera el poder.
La historia de la humanidad es una sucesión de guerras, de saqueos, de arrebatar continentes y naciones para hacerse de mas esclavos para seguir la loca carrera de tener mas y mas oro y poder.
La revolución industrial afirmó el capitalismo salvaje, (que nunca dejó de considerarse el colmo de la felicidad).
Se terminó el tiempo de los esclavos tratados a latigazos y blasfemias, los métodos para obtener los metales preciosos que sostienen guerras y el oro que se apila en las lóbregas bóvedas de Fort- Nox o en cualquier banco de suiza o de cualquier isla lejana donde los que se enriquecen de golpe y sin escrúpulos llevan sus cuentas secretas o los cínicos billetes que los representan, singularmente mal habidos.
Ahora ya no conviene la explotación en los socavones, con picos palas y vagones que transportan el metal en bruto, ahora se obtienen mayores ganancias a cielo abierto, a fuerza de dinamita y cianuro de a toneladas donde se utilizan las reservas de agua que contienen los glaciares, riqueza que se derrocha para terminar con las reservas hídricas del planeta, que ya no servirá para el consumo humano y para los regadíos de las provincias que tienen la maldición de poseer oro.
En San Juan la familia de los muchos Gioja, calla las voces de los advertidos que reclaman agua para los servicios públicos, las necesidades humanas y las de la agricultura, los viñedos y las quintas ante la arremetida de la Barrick Gold ante el espectáculo del dique que surte a su capital, cada vez que el nivel baja, gracias a la depredación de los piratas canadienses, de oscura y tremenda mala fama dentro de la comunidad minera internacional... Y el precio de este sistema es mas costoso que las vidas que cuesta, disimuladas en empleos ralos y mezquinos que no son otra cosa que cartón pintado para confundir a los tontos.
Nos quitan el agua y se llevan el oro, sigue el milenario saqueo de los que luego se abulonan en el senado, como Menem, para no caer en juicios  porque estas aves de rapiña primero se hacen las leyes a su gusto y luego se  eternizan levantando la mano y calentando  su banca. En tanto los capitales piratas siguen cooptando codiciosos, tal como en los tiempos de la conquista hispana.
El saqueo continúa, hasta nuestros representantes votan el despojo.
Que lo vea el pueblo cuando lo llamen sonrientes a votar.
Ciudadano: cuide el agua, en el cercano futuro será mas cara que el oro. ¿porque será que los Gioja se compran residencias en el exterior?

sábado, 10 de marzo de 2012

LA SEÑORA PRESIDENTA Y EL CONCEPTO QUE TIENE DEL MAGISTERIO




Por Susana Dillon

Como si se pusiera de parte de los alumnos actuales que abofetean y patean a sus maestras , nuestra presidenta ha abierto otro frente de conflictos. Ya no le alcanzan los dimes y diretes con el Imperio Británico, con el agro de aquel yuyo que le rinde el 35 % de soya, contra los piratas de la minería a cielo abierto, contra los que estamos de vuelta del "pensamiento único", contra la inflación escondida tras datos en que el pueblo no cree, contra los trenes que llevan la gente hasta la muerte , contra caminos que no se reparan y menos, los que hay que trazar, ahora queda a la altura del presidente Menem , aquel insensato que se glorió de jugar al golf con los Busch y de ir a tomar el "five o'clok" con su majestad Isabel II, dejando para la historia el adagio "la educación no da réditos" , expresión que no conquista prosélitos.
Ahora, nuestra volátil primera magistrada se la toma con docentes que buscan sobrevivir con sueldos de hambre y tratos como galeotes. Lástima que se quedó callada cuando sus aliados, los legisladores de la mayoría, a los que se sumaron los distraídos, se votaron el aumento del 100% a sus dietas, en un gesto de supremo arrojo y autodefinición. Los guapos dijeron-" primero nosotros… y que arree el que venga atrás".
La valorización que hizo de quienes tienen la llave para mejorar la decadencia de un pueblo que es el segundo en consumo de droga, a nivel mundial, es revolcarse en la corrupción mas desembozada, en no exhibir cuentas claras en la administración como se comprobó en el caso Schoklender, se está demostrando incapacidad de gobernar el descomunal derroche de lo que se le exige al pueblo en destinos inconfesables para campañas proselitistas. Se pagan peajes en rutas deshechas, ni siquiera marcadas de amarillo. Hasta se han regalado subsidios para los que se lucen en Puerto Madero. Todavía se sigue soñando con el tren bala y el Sarmiento ya dijo todo lo que tenía que mostrar.
Los jubilados de la docencia, que todavía queremos desterrar del olvido a la educación, se lo estamos demandando. Ya van muchos años de sueldos vergonzantes y de nombramientos a dedo, pisoteando al Estatuto de la Docencia Primaria. El Ministerio de Educación sigue siendo cofre de pirata para seguir nombrando ineptos, en los puestos claves, según se puede observar en nuestra provincia a la legisladora Sra. Nebreda y al ministro Grahovat, maestros vergonzantes de la UEPC, que se cotizan en la patronal de esta Córdoba, La Docta.
La plata que ahora falta para cumplir con el magisterio a nuestra presidenta es la que se llevan reconocidos hombres públicos que no se cansan en amontonar empresas de transportes al estilo de los Cirigliano, pero que se tratan de encubrir, cuando la gente indignada reclama que se los juzgue con todo el rigor de la ley, porque nos costó 51 muertes y más de 700 heridos que no sabemos qué se hará de sus vidas y secuelas.
El juzgar tan livianamente a los docentes, el no ponerse jamás el delantal blanco, el no perfeccionar los alcances de la educación para tiempos imprevisibles, es señal que la decadencia que se insinúa cada vez mas patética, sobre todo al menospreciar a quienes son los depositarios del futuro de nuestra cultura, ya que ser docente no es para muchos de nosotros un empleo, es, por sobre todo: una misión.

sábado, 3 de marzo de 2012

LA CORRUPCION Y LOS TRENES DE LA MUERTE



Por Susana Dillon

Desde tiempos lejanos los años bisiestos fueron tomados como de mala suerte y este año ya empezó siniestro.
El haber dispuesto, años atrás el funcionamiento de la red ferroviaria de la Capital y el Gran Buenos Aires, en manos de aventureros que ofrecen un servicio peor que el que se les brinda a los vacunos cuando se los manda al matadero, dio frutos amargos.
Los tenemos a la vista: 51 muertos y más de 700 heridos, producto de la más descarada corrupción, y ninguna responsabilidad. Pero los funcionarios responsables, ausentes a la hora del salvataje, ahora ya balbucean ante el periodismo que hubo una “falla humana”. No esperábamos otro razonamiento de semejantes individuos.
Si esta vez la justicia mira para el lado torcido, se sumará otro estímulo al estallido social tan temido, porque hace rato que se viene tensando la cuerda de la tolerancia. Y si no, por qué se dictó la ley antiterrorista, que no nos sirve para nada, si todavía se siguen coartando los derechos humanos tan zarandeados, pero ahora negados.
Por qué no aplicar la persecuta a la droga, a los violadores, a la mafia prostibularia, a la trata de personas, a las trescientas pistas de aterrizaje clandestinas en el norte, la proliferación de la corrupción en donde uno pose la mirada, desde lo más miserable hasta los altos estrados de la justicia, donde el juez Norberto Oyarbide lleva la batuta: magistrado que no tiene inconvenientes en dejar en libertad a los más grandes delincuentes sin que se le caiga la cara de vergüenza.
Ya no hay que buscar a los delincuentes en las villas de emergencia, ahora hay que buscarlos en los ministerios, en los representantes de la plutocracia, donde magnates y funcionarios son insaciables.
La educación sigue siendo la cenicienta de la cultura, ya lo estamos viviendo en cada principio de año en que no se han reparado las escuelas, los maestros y maestras siguen con sus sueldos de miseria, los niños sin bancos porque conviene más a los eternos funcionarios de la decadencia que haya cada vez más ignorantes, para mejor mantenerlos con limosnas, así votan lo que se les ordena desde la dádiva y no del trabajo digno.
Pero los legisladores se quedaron con las dietas aumentadas en un ciento por ciento con pasmosa frescura. Con este gesto uno se explica por qué los políticos dan asco, y por qué la Gendarmería está haciendo listas con los nombres de los no sumisos, librepensadores, aquellos que todavía creen en la dignidad de ser ciudadanos honrados y éticos.
Pero lo ocurrido en Once la semana pasada ofrece un panorama de la realidad descarnado que nos ha tocado presenciar desde el televisor. La prensa nos hace abrir bien los ojos acerca del estado en que se encuentran los trabajadores y empleados que no tienen más remedio que asistir a sus trabajos en un medio tan decadente como los que se ven en las películas que se desarrollan en las lejanas India o África, en siglos pasados, donde el valor de la vida de un ser humano era igual a cero.
Y nada de lo que ha querido explicar la ministra Nilda Garré nos ha convencido, porque las razones dadas son tan inconsistentes que no puede borrar el efecto que producen las listas de los posibles nuevos subversivos. Sobre todo cuando así los hacen aparecer a quienes no quieren beber en el futuro, o que beban sus descendientes, las bondades del cianuro empleado en las minas a cielo abierto, mientras dilapidan millones de litros de agua potable que se les quitará a animales y plantas de las provincias con riquezas minerales, que por supuesto serán explotadas, pero no en nuestro beneficio.
Lo que se advierte a través de los silencios sospechosos con que se responde a los clamores de un pueblo donde pobres y obreros se juegan la vida es que cada viajero de esos trenes del infierno deben ser abordados para asistir a trabajos de los que no sabe si vuelve. Pero hay que tener presente que tanto los responsables directos, como los funcionarios que deben velar por los trabajadores que se trasladan indefensos en trenes de más de media centuria de uso, sin reparaciones, sin el menor atisbo de confort, tengan que tragar ahora el remanido y burlón argumento de la “falla humana”.
Ya se está advirtiendo que con mentiras piadosas no se calman las ciegas muchedumbres tantas veces burladas, que se la toman con los bienes del pueblo en un arranque de furia, como ocurrió en Once. Temperamento que se explica pero no se aprueba, porque allí también se queman los esfuerzos de la clase trabajadora.
Cuando las muchedumbres son sometidas a tan fuertes presiones, estallan de indignación, no se frenan con la amenaza de las bien conocidas listas de datos donde seguramente no figuran los ñoquis, ni los delincuentes de blancos guantes, ni los que de la noche a la mañana aparecen con departamentos que cuestan millones en Puerto Madero, ni los traficantes de influencias o de estupefacientes, ni los políticos con yates, autos de alta gama suntuosos y exclusivos. Esos no viajan en trenes atestados que hace décadas no se reparan ni mejoran. Las vacas que mandadn al matadero viajan con mayor confort y espacio.
Que los que ahora hacen silencio bajen de sus nubes rosadas y prueben por primera vez en sus vidas viajar como viaja Juan Pueblo.
Esto de querer instalar el “pensamiento único”, aborrecer a los que no pensamos igual, eternizarse en el poder como el inefable Menem para seguir entregando el país, va directamente a las dictaduras de balcón o, si la quieren más clara, al fascismo. Y de eso ya tuvimos experiencia, no tanto por caer en años bisiestos, sino por caer en manos de los Cirigliano, esos que ahora han descubierto la "falla humana", de paso esconden a la patronal.