sábado, 12 de noviembre de 2011

Si, sabemos quien fue Roca. (2º parte)

       
Por Susana Dillon



 EL REPARTO DEL DESIERTO

       "La conquista definitiva del desierto y la expansión de la frontera,  benefició sin duda a un sector: el que compró tierras baratas en virtud del empréstito de 1878 que financió la campaña dedicándolas a la producción o a la especulación."
          Silvia C. Mallo. Todo es Historia. N° 144. Mayo 1979.

    A los fines de la presidencia de Avellaneda, nuestro país se define por la explotación ganadera y tardíamente por la agraria, entendida por la propiedad latifundista que se extendería no sólo en el territorio pampeano sino también en la Patagonia.
    La expresión de estos intereses tanto económicos, como políticos y sociales se centralizaban en la figura del Gral. Julio A. Roca, quien sería el adalid de la Campaña del Desierto, una especie de nuevo conquistador, cuyo objetivo final, era llegar a la presidencia de la nación junto con el botín de guerra que venía por añadidura: la posesión del "Desierto", al que luego le llamaron "El Granero de América".
    El plan de la campaña que terminaría dejando libre de indios las mejores tierras del país y el norte de la Patagonia se venía gestando entre 1863 y 1864 por el Cnel. Manuel de Olascoaga, quien exploró prolijamente esos territorios entre los años 1869 al 1874. Residiendo en Rosario, se puso en contacto con el Gral. Roca enviándole, mapas, cartas y demás documentos de la futura campaña. En 1877 Olascoaga pasa al servicio de  Roca, recalcándole también su pensamiento, en el que no cabía la aniquilación de los indígenas, sino el hacerlos útiles para las explotaciones agrícolas ganaderas a las que eran afectos, adjudicándoles, también tierras.
    El Gral. Roca en abril de 1879 llega al cuartel general instalado en Carhué donde comienza a organizar la campaña con el objetivo de que fuera una apropiación de lo que ahora veían eran "Las tierras más fértiles y ricas de la República". La oligarquía latifundista de la provincia de Buenos Aires sería la que pagara las armas necesarias para la acción bélica que se estaba gestando.
La conducción de dicha empresa recaería en el Gral. Roca que de ese modo accedería a la presidencia nacional.
    El periódico La Prensa del 9 de diciembre de 1879 lo dijo claramente:
       "El general ejecuta, en cumplimiento de sus deberes, una ley del congreso y no corresponde que la utilice para otros fines. ¿Qué tienen que ver los indios con la lucha presidencial?, no comprendemos como la presencia de los indios de la pampa sea una garantía para la verdad del sufragio popular".

    Eduardo Gutiérrez decía a su vez:
       "Es necesario contraer méritos en el país, méritos que nadie puede negar aunque sea una farsa la Conquista del Desierto y exclamaron en el Congreso, He aquí la piedra filosofal... tomar todos los indios que se quiera y volver con el título de conquistador. El falso título de conquistador del desierto fue el que empezó a invocarse para que el Gral. fuese acreedor de ocupar la presidencia".

    Siendo Avellaneda presidente, tuvimos un conflicto con Chile que estaba en plena expansión territorial, pero Roca no quiso enfrentarlo por combatir a los indios. Hubiera sido más digno resolver ese conflicto que se postergó por diez años. Se dijo entonces que Roca debió probar sus zorrerías frente a los chilenos que con sus conciudadanos por un delirio de poder. Anteriores legislaciones habían protegido al indígena, el mismo Olascoaga no auspiciaba la aniquilación, sino la incorporación a la vida nacional de los naturales.
    Pero donde vemos el meollo de la cuestión es cuando se adjudicaron "Las tierras más ricas y fértiles del país" a los protegidos, amigos y parientes de Roca. Veamos primero la ley de premios en tierras del 5/9/1885, a los militares que habían realizado la campaña, según sus grados.

    Se acordarán con acceso a ríos y arroyos
15.000 has. a los herederos de Adolfo Alsina 
8.000 a los jefes de frontera
5.000 a los jefes de batallones
2.500 a los capitanes y ayudantes
1.500 a los subtenientes
                Para la tropa, terreno para una chacra, 1/4 de manzana en un pueblo, 100 has a todo individuo de tropa dado de baja por cumplido o inutilizado en el servicio.
                ¡Cien hectáreas sin agua! A quienes se las dieron, bien pronto las tuvieron que cambiar por víveres al no poder trabajarlas. La ley decía que el máximo de tierra que podían acceder los jefes era de 8.000 has.
           La investigación del parlamento demostró que hubo más de 79 casos de diversas personas que llegaron a adquirir ellos solos 1.404.351 has.

           Otros ejemplos:
              Rafael Igarzábal 10.000 has, en Chubut
              Luis Belaustegui 20.000 has. en Chubut       
              H. Von Bernard 50.000 has. en Chubut     
              Enrique Garrido 30.000 has. en Río Negro                                  
              Nuevo Banco Inglés 35.000 has. en Chubut                             
              Francisco Melchor y Fco. Bustamante 49.000 has en Chubut              
                Pero todavía quedan en el misterio las que se adjudicaron Roca sus hermanos con amistades y parientes, refugiados en Sociedades  Anónimas, tampoco figuran en esta lista ni los Martínez de Hoz, ni Anchorena, ni Santamarina.
                Para aquellas épocas aparece Ambrosio Olmos en el sur cordobés, cerca de Río Cuarto con 250.000 has., que más tarde fueron a parar a las manos de doña Adelia María Harilaos de Olmos, su esposa, pero ésta será otra historia para desmenuzar en los tiempos de las vacas gordas, de los inviernos en París y los casinos de la Riviera que me reservo para el futuro. Queda claro de lo expuesto: la famosa Conquista del Desierto no tuvo otro fin que la apropiación de las mejores tierras del país, la gran pampa y el norte de la Patagonia por la oligarquía terrateniente de Buenos Aires a quienes se les dio en llamar irónicamente "los condes pampas", beneficiando a una clase cuyos descendientes todavía gobiernan entre bambalinas, disimulados tras los títeres políticos que se han sucedido continuamente, alternando otros émulos de Roca, con entorchados, sables y golpes. A todo esto el pueblo empobrecido seguía poniendo los muertos y el atraso. Sin que le tocara otra cosa que las migajas del banquete, y tanto los soldados como los indios no tuvieron más suerte que ser parias.
            La Ley de Hogar, dictada en 1884 durante la presidencia de Roca, daba solución a la radicación de los indígenas: Artículo 1°, se destinan 20 secciones de 50 leguas cada una en terreno propio para el pastoreo, Artículo 2°, provistos de aguadas o de irrigación. Artículo 3°, cada sección debe ser dividida en 625 has. para repartirlas con acceso a aguadas, ríos y arroyos.
            Ninguna de estas leyes favoreciendo a los indios se cumplió, los indígenas fueron diezmados de acuerdo con el mensaje de 1878 donde se ordenó someter y expulsarlos; sin embargo, algunas colonias prosperaron, al fin todas tuvieron la misma suerte: la expulsión y el aniquilamiento.
            Hasta los mismos participantes de la campaña, como el Cnel. José María Sorobe expresó: "Al llevar las armas nacionales hasta los más remotos confines... el estado argentino contrajo la alta responsabilidad moral de propender por todos los medios a su alcance a la regeneración moral y espiritual de las tribus indígenas...", agregando: "Nada se ha hecho, ni se ha tomado medida alguna orgánica y seria en el sentido de conseguirlo". "Nada se hizo, los indios capturados fueron transferidos al norte donde fueron aniquilados por la explotación de los ingenios, diezmados por las epidemias de la zona".
             Les tocó padecer el "extrañamiento", sistema que tuvieron los conquistadores españoles que aplicaron entre otras etnias a los Quilmes.
            La apropiación de tierras se hizo a través de leyes confeccionadas a la medida de los que pagaron la conquista. El mismo Cnel. Olascoaga, gestor y creador de los planos y documentos de la conquista fue quien condenó, a la postre, este proceder maquiavélico.
            El Comandante Prado, otro comentarista de la campañas, ha dejado también su opinión al respecto: "lamentando que todo aquel desierto no se allase aún en manos de Reuque o de Sayhueque.... pero así es el mundo: "Los tontos amasan la torta y los vivos se la comen".
            Una de las leyes que prueban el favoritismo y la corrupción son aquellas consideradas "especiales", por eiemplo la 2211 del 28-10-1887 por la cual se otorgaba, entre otros al Gral. José M. Arredondo 17.000 has, en Neuquén y 7.500 has. en La Pampa; al Gral. Lucio V. Mansilla 15.000 has. en Neuquén y 10.000 has. en el Chaco.
Por la Ley 1806 del 20-10-86 se adjudicó a la viuda de Avellaneda y a su hija 17.000 has. en Río Negro y 22.500 has. en Neuquén, al Tte, Cnel. José M. Uriburu 10.000 has. en el Chaco.
La Ley 2209 del 05-11-88 autorizó vender a Juan M. Temperley 50.000 has. en Chubut a $700 la legua cuadrada, pero todavía no se registran datos de los que se le otorgaba al Ferrocarril Central Argentino. ¿Se encuentra acaso alguna ley que le otorgara tierras labrantías a los aborígenes?... y eso que sobraba pampa, pero los indios seguían errantes o servían para hacer puntería.
A este respecto hay una investigación del escritor Osvaldo Bayer que dice:
"...se reproducía la resolución del primer presidente de la Sociedad Rural Argentina, por supuesto Martínez de Hoz, casualmente bisabuelo del Ministro de Economía de Videla. En ese aviso la S.R.A. recordaba con emoción que esa organización de ganaderos había ayudado al Gral. Roca en su expedición contra los indios con 1.500 caballos. Fue un buen negocio. Al bisabuelo le correspondieron 2.500.000 has. de esas mejores pampas de los ranqueles y los mapuches"
Revista Umbrales. Nº 16. 1 de marzo de 2006, pág. 31.

Una parte del botín
La provincia de Buenos Aires fue donde quedó patentizado el proceder de los que se quedaron con lo mejor del botín de la Campaña.
Luego de la repartija, ya fuese obtenidas las tierras por remates o en orden a las leyes que se dictaron para satisfacer a los que de una u otra manera participaron en los actos bélicos, los propietarios no las habitaron, sino los peones, jornaleros, puesteros, criadores y muy escasamente labradores. Preferentemente estos pobladores eran naturales del país. Los propietarios fueron llamados "condes pampas", residieron en rumbosas residencias porteñas, pero a los inviernos los pasaban en París (allá verano).
Un censo efectuado en 1895, permitió verificar que sólo los casos de los estancieros Chute y Mullhall, residieron en los campos adquiridos, los demás sólo visitaban sus propiedades para verificar sus ganancias o pasar vacaciones "lejos del mundanal ruido".
Muchos de estos estancieros edificaron en los cascos reproducciones de castillos del Loire, donde disfrutaban en verano de las delicias del campo con nutridos grupos de amistades con igual o parecida suerte.
Aquí faltan las extensiones con las que se quedó el Gral. Roca y sus generales y parientes diseminados en las provincias de Córdoba, Santa Fe, San Luis, La Pampa, Río Negro, Chubut y Neuquén, de donde fueron expulsados los indígenas.
En cuanto a nuestro coterráneo Ambrosio Olmos logró reunir 250.000 has„ en las inmediaciones de Río Cuarto que tuvieron el mismo origen y que pasaron a nombre de su viuda doña Adelia María Harilaos.

El cuadro siguiente es obtenido de la revista Todo es Historia, Nº 144, mayo de 1979, edición especial, pág. 91.
En la provincia de Buenos Aires. Propietarios de más de 30.000 has.




Estas cifras hablan por sí solas. Los lectores pueden agregar datos de tierras de nuestras cercanías que siguen perteneciendo a los descendientes de los favorecidos. La memoria popular los anota. Algún día se hará justicia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La identidad, el bien más preciado para ser persona


Por Susana Dillon

Pasadas más de tres décadas de la apropiación de niños a padres que fueron a parar a los campos de concentración de la dictadura, nos ha conmovido la noticia aparecida en nuestro periódico y firmada por un conocido periodista local, Alejandro Fara, sobre un caso ocurrido en Río Cuarto, en tiempos del terror y que tuvo la actuación de médicos locales.
Tal vez, el móvil principal de quien se sintió extraña a la familia apropiadora fue la necesidad de satisfacer alguna sospecha sobre su nacimiento, el saber cuál es su origen, eso tan humano de remontarse al pasado para rescatar de dónde se viene, la misteriosa fuerza de la sangre que busca insistentemente eso que conformará su verdadera identidad, eso tan intenso que es encontrar lo más arcano de todo ser humano: de dónde venimos hasta conformar una robusta personalidad.
Y ya no habrá más engaños, ni silencios, ni preguntas sin respuestas en eso de encontrarse ajeno de los lazos familiares tergiversados, a no encontrarse ni parecida ni adaptada a gente que compró o arrebató a un recién nacido de madre desaparecida y que fue prácticamente arrancado del vientre de su madre, que más tarde fuera fusilada, sin juicio ni defensa.
El trasplante, no fue a veces como si fuera un trofeo de guerra, el chico o la chica, tal vez fue el hijo que no vino, tal vez encontró afectos y cuidados, pero, en la mayoría de los casos, el rapto, la captura, la apropiación llevaron a que la criatura no fuera más que un rehén, un cautivo, una excusa para calmar la conciencia endurecida por delitos de venganza o satisfaciendo órdenes criminales.
Lo que causa satisfacción, al menos, a las que en carne propia hemos sufrido la época de oprobio de la dictadura, con la desaparición de nuestros hijos y el nacimiento de éstos en cautiverio, no podemos más que satisfacernos de estar en tiempos en que aparecen las noticias en que rescatamos del oscuro pasado, este acto de valentía que nos narra el periodista Alejandro Fara. Por fin no estamos solos; también hay un fiscal, Julio Rivero, un abogado, René Bosio, y un ex policía, Alfredo Leban, que rompieron el silencio de más de treinta años para dar a conocer el hecho aberrante de la venta de bebés o de su entrega a parientes de los uniformados.
Aquellas fueron épocas en que los derechos humanos eran una mala palabra y que, sin embargo, y gracias a la democracia no tan robusta que tenemos, es la llave maestra para tener las libertades ciudadanas que aún debemos perfeccionar.
Agradezco al destino el haberme dado larga vida para vivir hasta este instante, esperar este inicio de justicia que tanto hemos anhelado.
Aquí sí que está presente la memoria para que haya Justicia. Que esos chicos apropiados vuelvan a su nido natural. Algunos han logrado hasta tener otros padres afectuosos. Todo es cuestión de sacar del alma los mejores  sentimientos para que, después de tantos desencuentros, se recupere lo que enseñan la moral y los valores, para que la verdadera identidad los haga felices y agradecidos de la suerte que les tocó, ahora poder contar con otros padres que compartan el cariño y la paz.
Los que tengan sospechas sobre su origen, que recurran a Abuelas.

Sra. Sonia Torres - 0351 4214408
email: abuelascba@yahoo.com.ar

Todavía nos falta recuperar a 400 jóvenes.
Gracias PUNTAL.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Desde cuando y como se explota a las mujeres




Por Susana Dillon


El hecho de que las mujeres físicamente somos menos fuertes que el hombre, dio pié desde los albores de la humanidad, a ser tomada como una "cosa" del hombre, lo mismo que su caballo, sus muebles o sus tierras. El hombre de las cavernas fue representado como una especie de bestia que se hacía obedecer por medio del garrote o llevando a su compañera a la rastra, agarrado de su larga cabellera, rumbo a la cueva para gozar sexualmente de ella. El conservarla, era el problema, porque como las mujeres escaseaban, siempre había otro necesitado que se la apropiaba, también a los palos. Parece que este drama duró millones de años, hasta que al más progresista se le ocurrió inventar las leyes, que según los libros antiguos, Dios les entregó a los hombres. Tales leyes tampoco les gustaron a los progresistas, porque a menudo volvieron a las andadas. A los años de pelear, inventaron el confesionario, donde descargan sus culpas, así comienzan de nuevo y otra vez en la misma. Lo de abastecerse de mujeres, fuera de la ley, ha llegado hasta nuestros civilizados días. La historia de la prostitución es la historia de la humanidad. El hombre más fuerte o sea el más poderoso sigue con la ley prepotente, lo vemos a diario en la prensa o en la T.V. Ahora han puesto de moda, ya no el garrote, sino que las riegan con combustible y les tiran un fósforo.
La mujer sigue siendo menos fuerte que el hombre (en su musculatura) pero ha desarrollado otras potencias: es mas aguantadora, por eso aventaja a los hombres en vivir más, para colmo según estadísticas en casos de infidelidad, los hombres engañan mas, ahora, las mujeres, engañan mejor.
Además y por ser más tenaz y aguantadora, los hombres ignoran que la mujer ha elaborado, y perfeccionado la astucia, esa inteligencia disimulada en los detalles.
Con su refinada astucia inventó sistemas de seducción en defensa de sus intereses, inventó estratagemas y tácticas para amansar a la bestia y tenerla entretenida, el camuflaje se impuso: no hay nada más peligroso para los hombres machistas que una mujer con expresión de tonta, que los halague y pondere. Su vanidad es más poderosa aún que su fuerza bruta. Por eso las doñas tienen gran habilidad para disimular su inteligencia. La mujer inteligente, con los varones, tiene mala prensa, tiene que disimularla y poner cara de boba. Así Wanda Nara pescó su candidato.
Otra diferencia que es importante, tanto el hombre como la mujer tienen marcados instintos: en el hombre, el más fuerte es el instinto sexual, en la mujer es el instinto protector de sus hijos: quiere tenerlos aunque sea poniendo su vida en juego cuando madre, la vida de sus hijos está por encima de la suya.
Al hombre lo satisface todo aquello que excite su lívido, por eso sucumbe ante la idea o las imágenes que lo exciten, de allí que se exponga a perder muchas veces su mundo de los afectos, arriesga lo seguro por lo probable o lo que haya producido materialmente. Por seguir siendo el macho de la majada. Su ego es más fuerte que sus sentimientos, su instinto prevalece sobre su razón.
En todo esto tiene mucho que ver el uso y abuso de las imágenes, en especial la televisión, producto de la técnica para dirigirle la atención a hombres y mujeres para incentivar el consumo que con éxito y sin ninguna vergüenza a la mujer se la exhibe hasta degradarla. En espectáculos procaces y escandalosos como los que ha impuesto Tinelli, donde con el señuelo de ayuda a necesitados, enfermos y pobres de solemnidad ha inventado juegos, bailes y otras atracciones remojados en chismes escatológicos y espectáculos pornográficos que en el pasado solo se daban en prostíbulos, ahora los ve toda la familia, producidos por Tinelli que está haciendo el papel del gran cafisho. Promocionando una manera original de que la trata entre a los hogares.
Allí van padres a llevar a sus hijos menores a ver lo que hacen las mayorcitas con el caño y los bailes donde se perrea y se manosea a las chicas que se dejan babosear por el éxito, no importa a qué precio... Y los parientes aplauden y se sienten orgullosos de que sus hijas mansamente entren en el negocio de la "trata".
Y no me vengan que con que son espectáculos con fines benéficos, donde son exhibidos los instintos que degradan la moral y la decencia, junto a esas chicas bonitas, que tienen que poner cara de bobas calentonas para entrar a ponerles precio a las siliconas.

sábado, 6 de agosto de 2011

Eso que llaman "la trata".



Por Susana Dillon

El tema siempre tiene actualidad, porque siempre hubo y habrá víctimas, y si repasamos los periódicos y fuéramos prolijos y veraces, tendríamos las estadísticas que no nos brindan  las instituciones que se abocan a ese renglón que permanentemente ocultan las cifras verdaderas, ya sean las de carácter económico o de orden social. Con esta táctica se mira para el otro lado, a la hora de  poner soluciones a la trata de las mujeres rebajándolas a la mas oprobiosa esclavitud, la prostitución, ya sean adultas o menores; éstas mucho más terrible porque se realiza con secuestros de menores, seres indefensos a los que dejan huellas de los abusos de por vida.
En nuestro país, el primer censo nacional de población, reveló que en 1869, se contabilizaron 1.700.000 habitantes, con una población femenina del 50%. Para aquellos tiempos de constantes guerras intestinas, los hombres eran reclutados para servir en los ejércitos.
Desde 1853 a 1930, ante el problema de la escasa población en un país tan extenso, entran como inmigrantes 6.000.000, la mayoría varones.
Desde 1914 ya existía un plus de hombres que según los periódicos (la época), estaban condenados a" los vicios de la masturbación y la prostitución", relegados a ser solitarios sin esperanzas de encontrar pareja adecuada.
El único recurso para aquellos abandonados a su suerte, fue el prostíbulo: el permitido y el clandestino. La única solución que se encontró fue la de traer al país prostitutas europeas, continente empobrecido por las guerras y el hambre...
Se argumentó que tal medida se tomaba para que no se lanzaran aquellos hombres solos, como lobos sobre el gran rebaño de las mujeres de buena conducta, hijas de familias respetables. Así surgió un personaje siniestro y marginal: el cafisho o fiolo, compadrito que seducía a las incautas con el cuento del casamiento en aquel país lejano de Sud América, donde todo estaba por hacerse y hasta regalaban tierras a los que se avenían a poblar.
Planteadas así las cosas, el fiolo viajaba a Europa a los países que habían padecido lo más cruel de las guerras y caían con promesas brillantes  las incautas que se habían salvado del desastre a hacerles proposiciones fantásticas de bienestar y fortuna, si se casaban con ellos.
Las jóvenes mujeres que se creían la patraña, llegadas a Buenos Aires a los tugurios donde desaparecía el candidato para ser vendida a algún otro rufián que la explotaría o bien el recién casado la haría trabajar en forma callejera. Esta clase de sujetos formaban una extensa red de asociaciones dedicadas a la prostitución. Una de las más poderosas llegó a ser la Zwy-Midgall, que explotaba a las mujeres judías y muchas francesas. Allí se distribuían las recién compradas en remate, para iniciar una vida de esclavitud sin posibilidades de ser liberadas.
Los que las explotaban utilizaban toda clase de amenazas y castigos si se rebelaban o intentaban escapar. Ejercían una férrea disciplina, se preocupaban de anotarlas en el registro de sanidad para que no faltaran a su trabajo, las vestían y alimentaban, cuidando su salud, en caso de enfermedades venéreas. También les pagaban las multas a las que trabajaban en la calle, pero eran capaces de matarlas si las encontraban luego de la huida.
La ciudad de Rosario, en los años 30, fue llamada "el Rosario de Satanás", había 30.000 prostitutas y aquel negocio infame prosperaba. La mafia y la delincuencia se hacían notar en cada barrio, en cada población marginal. Los políticos y la clase alta hacían su agosto, también en la trata. La policía estaba también combinada para que todo siguiera como estaba. Tuvieron fama y fueron gran negocio los prostíbulos de San Luis, ya que en otras provincias se había prohibido aquella actividad, que tenía también su protección oficial.
El gobierno del Gral. Justo, una farsa de la democracia, se caracterizó por dar la sensación de perseguir los prostíbulos, pero no llegó a desterrarlos y mujer que se perdía, seguro que iría a parar al territorio puntano. La clase alta argumentaba que había que salvar a las decentes con la instalación de "casas de tolerancia". El "Marabú" fue reconocido lugar de levante donde concurrían jóvenes y estudiantes que allí tenían ocasión de bailar, comerse unos asados, pelear y gozar de compañía femenina.
A Rosario, ciudad que creció con los inmigrantes venidos solos y con el acicate de encontrar fortuna, le tocó ser escenario no solo de los abusos de la mafia, la gran mayoría dedicados a explotar mujeres, allí, precisamente se produjo un  gran revuelo cuando una pobre mujer judía , venida con engaños de Europa, tuvo el coraje de denunciar ante un juez probo, su amargo destino de prostituta.
La lucha le llevó no pocos sinsabores y disgustos, pero pudo librarse de ese destino gracias a un juez que llevó el asunto hasta las últimas consecuencias. En una sola noche encarceló a 400 tratantes. Se llamó Raquel Líberman y se la conoce como la primera mujer, que gracias a su coraje , pudo rehacer su vida.
En cambio, en estos días, anda el Juez Zaffaroni metido en un escándalo por tener vastas propiedades donde se ejerce la prostitución. Se supone que sin su consentimiento, la empresa inmobiliaria que los administra es la que los ha arrendado, y ojalá que así sea, de lo contrario habríamos retrocedido más de medio siglo en esto de dar seguridad y decoro a la mujeres que han sido presa fácil de la explotación de eso que se llama "trata".

martes, 2 de agosto de 2011

Nena, si estás depre, comprate trapos.

Por Susana Dillon

Parece que la consigna hubiese sido: si no querés que las mujeres te estorben, mantenelas ocupadas.
La clase obrera se entretiene, quieras o no, trabajando, a destajo, sin aliento, sin tregua... no ser que vele por vos el zar de los camioneros.
Los marginales, para comer, para sobrevivir, para sacar adelante a sus hijos, para apenas cubrirse, para apenas enterarse, deben abandonar sus ilusiones de ser honrados... está probado, fijate como se las arreglan en las villas.
Los que sacan la cabeza por entre la multitud de desposeídos acceden a otras preocupaciones: el aparentar, el ascender en la escala social, frecuentar amistades, lucir, consumir. Este es el momento en que la mujer comienza por consultar vidrieras, revistas y modistas.
Va a entrar en el mundo de la moda, en el estar a tono con las circunstancias, mientras más morrudo se ponga su monedero, mas quebraderos de cabeza tendrá con su ascenso social, ella, su marido y su prole.
Entonces entrará en el cambiante, colorido y rutilante mundo del "qué dirán", que la llevará, irremediablemente a la competencia, esa vorágine de cada vez tener más, porque se siente siempre desnuda y encandilada ante los que lucen un escalón mas alto, ostentando y envidiando ante la espiral a que finalmente aparecen estrellas indiscutidas del cine, de la pasarela y del jet-set o reinas a secas.
La moda, seguida a rajatablas, noche y día, años tras años, de por vida y de aquí a la eternidad, será la meta transitada no sólo para atrapar al varón, sino para deslumbrar a sus congéneres.
Ser la mejor vestida, la más elegante, ya que no la más bella ni la más joven. He aquí el antídoto para los males ocultos, infidelidades matrimoniales y depresiones varias.
Si te va mal, si estás con malas ondas, te peleaste con tu suegra o te sentís un ser miserable, seguro que salís del pozo comprándote trapos. He aquí la panacea, el filtro mágico, la píldora infalible: reventar "los morlacos del otario", en esa pavadita de Cristián Dior que vimos de ocasión.
Hace poco tiempo los jóvenes inventaron la moda rotosa, se vino insinuando de a poco en los populares jeans, se les hizo un tratamiento para envejecerlos y desgastarlos, los usaron con camisas como para espantapájaros, rodillas raídas e hilachas por doquier y sombreros de pordioseros. ¿Quién inventó este horror?, dijeron las madres elegantes, al último grito de la moda. Fue cosa de los chicos que los grandes modistos sofisticaron,  pero, ¿por qué?
Pues porque sus mayores adoptaron la moda suntuosa y resplandeciente de dorados y plateados, de joyas rumbosas y tocados exclusivos. En una palabra: cuando más sofisticados y ostentosos eran los trajes de vestir de la generación anterior, los chicos a modo de sublevación usaron la moda rotosa. Verlos, era pensar en linyeras bajo el puente y hacerse cruces llorando "por ese castigo de hijos que tengo".
Por otra parte hay otro inconveniente: la comunicación.
Los jóvenes inventan otro lenguaje que les es propio, sus códigos, sus costumbres, que nadie sabe quién se los enseña.
Ese es un lugar vedado para los veteranos que no pueden adoptarlos sin caer en el más estrepitoso ridículo.
Resulta igual a cuando las mamás de cuarenta adoptan la mini de una chica de quince.
Los chicos gozan del espectáculo de jovatos en jeans gastado, y de nonos en moto. No hay piedad, ni respeto para los que se meten en terreno vedado. Son casos excepcionales los de gente mayor admitidos en su rueda.
La brecha generacional se traduce en la moda y en los desplantes de un lenguaje que solo ellos entienden.
Por eso, que a nadie de nosotros se nos ocurra, que por amor a la juventud, los veteranos se tiren los pocos pelos que les quedan desde la nuca a la frente y desde el este para el oeste, intentando disimular la bocha pelada, ni que las dulces damas otoñales andemos mostrando muslos con minifaldas donde se evidencian rollos indiscretos y cordones de várices.
Ya lo cantó el tango con su sabiduría orillera y mistonga: "fiera venganza la del tiempo", ante lo que debemos ponernos filósofos, aunque sea a regañadientes. No nos queda otro camino que el de optar por el humor.  No hay nada peor que los vejetes malhumorados y quejosos, ni doñas amargas haciéndose las chiruzas.