sábado, 18 de abril de 2009

LA MUJER EN LOS MEDIOS

Por Susana Dillon

..........................................."Ver y no tocar, cosa de reventar"


.......................................... ......Refrán antiguo.

La mujer, primer ser humano caído en la esclavitud, según lo demostraron los libros sagrados y la conducta masculina de todo los tiempos y de la mayoría de los pueblos que se prendieron de la presunta condena de los dioses que adjudicaron el pecado y la culpa. Después de 2000 años de batallar por liberarnos, de sufrir hogueras y persecusiones, las señoras hemos sido vilipendiadas, encerradas en lóbregos castillos, apretadas con cinturones de castidad mientras los terribles maridos marchaban a las guerras santas y las del lecho, mal decididas por santos misóginos que tronaron con aquello de "MUJER, PUERTA DEL INFIERNO" y rugieron indignados San Pablo, la siguieron San Ambrosio, San Agustín, y Santo Tomás y cuando los tonsurados predicaban desde el púlpito, el desierto o el Vaticano donde las relega al servicio doméstico.
Luego del período de la inquisición donde fueron a parar a las hogueras 8 millones de mujeres con el cargo de brujas y endemoniadas, nos ordenaron imperativamente los lugares que debíamos ocupar: "la mujer debe estar en la Iglesia, con los niños y en la cocina" toda transgresión fue llamada pecado. En España fueron todavía más lejos: "la mujer debe salir de su casa sólo tres veces en su vida: cuando la llevan a cristianar, cuando la llevan a casar y cuando la lleven a enterrar". Debía dar tantos hijos como para abastecer de sacerdotes a la Iglesia, de soldados a los ejércitos y brazos a los esclavos. Eso rigió desde la edad media hasta la caída del nazismo.
En nuestro país, la mujer recién pudo administrar sus bienes, entrando principios del siglo XX y más tarde le dieron patria potestad compartida con su cónyuge, porque quien paría los hijos, hasta allí no tuvo ese derecho. En los medios de comunicación podía salir su obituario o si era reina. Las demás, a estarse calladas.
Hasta muy entrado el siglo XIX, las artistas, las actrices, las escritoras eran consideradas las ovejas negras del rebaño. Las cantantes, bailarinas y comediantes, en muchos países, cuando morían no las enterraban en lugares benditos. Como los suicidas, judíos y de otros credos: en otra parte.
Ahora, las féminas, estamos como Dios, en todas partes. Suplimos al hombre. En los medios periodísticos, aparecimos dando recetas de cocina, hablando de los problemas de los chicos y en la beneficencia.
Un buen día, otra réproba del rebaño, Eva Perón, nos dio el voto.
Los medios, de allí para adelante descubrieron a las feministas que apuraron la ideología a fuerza de recibir palos y malos tratos.
En estos años de crisis, la mujer ahora luce su pechuga y sus esféricos glúteos, si no los tiene, se los fabrican exhibiéndolos mañana, tarde y noche para excitar a los varones remisos a tales encantos.
Es tal el frenesí de exhibir tales protuberancias que no quedamos allí.
Vienen, por añadidura las escenas eróticas y más recientemente las escenas pornográficas. La mujer ha vuelto a ser esclava sexual. La violencia que desata hace cometer al hombre toda clase de delitos. Los niños y niñas son las primeras víctimas y esta vez, las descerebradas de la pasarela serán las responsables. ¿Pero acaso tienen cerebro tales irresponsables de lo que causan con sus inclinaciones gatunas? No, como en la droga y los demás estupefacientes hay una convivencia entre el comercio infame y la política: hay que entretener a las ardientes muchedumbres, mientras se les mete la mano en el bolsillo.
Palabras de sexólogos, sociólogos y demás profesionales de la salud dan respuestas a esta verdadera orgía de exhibiciones porno-eróticas aderezadas con el escatológico comentario del chismerío, que en eso no escatiman gastar horas de energía. Allí las actitudes de estos gatos metidos a vedettes les desatan las hormonas a la población masculina, que de no tener una salida normal, se arrojan sobre los niños y niñas.
Es evidente que al menor ya no se lo protege, más bien se lo induce a probar tempranamente el sexo. En los medios, el cuerpo de la mujer es mostrado como para venderlo parte por parte, como pasa en la carnicería.
Ellos, los que saben de las miserias de los instintos humanos, admiten que tanto crimen, desenfreno y violaciones son provocados por las imágenes que constantemente y a toda hora son transmitidas por la televisión.
Mujeres: ¿y nosotras seguimos en silencio?
Una periodista cordobesa, al quejarse públicamente de este estado de cosas, me respondió: es que el culo y las lolas venden y la consigna actual es de fierro.
Padres y madres: ¿seguimos en silencio o nos declaramos insumisas?

jueves, 16 de abril de 2009

VIOLENCIA, VIOLACIONES, ABUSOS, ASESINATOS

¿Cuál es la causa?

Por Susana Dillon


El periodismo oral, escrito y televisivo no se da tregua contando los casos cada vez más violentos donde mujeres, niños, jóvenes y ancianos son las víctimas más frecuentes de la delincuencia desatada por todo el país y no pensemos que es casual, sino causal. Obedece a la lógica macabra de que se eligen los más débiles, los más indefensos, porque resulta más fácil.
Las autoridades civiles y  los uniformados parece que se hubieran puesto de acuerdo para ser menos eficaces para contener la avalancha de asesinatos. Más bien se instaló comodamente la mafia sin que advirtiéramos siquiera un gesto por contenerla y menos combatirla. Los que debieron hacerlo, están haciéndonos votar, siempre a los mismos. La corporación política demostró abiertamente que "quien calla otorga".
La sensación de estar indefenso es tan evidente, que ya se toma la perspectiva de que a cualquiera le toca en este preciso día ser asesinado en cualquier calle o en su propia casa.
Pareciera que cada uno de nosotros ya se ha concientizado de que nuestras vidas no tienen valor. 
Vamos a los ancianos: no hay nada más fácil y productivo. Se lo mata de un solo golpe, como a los conejos, sobre todo si se hacen sospechosos de poseer algún pequeño bien, renta o jubilación.
A las mujeres las matan sus maridos, compañeros o amantes, aquellos que alguna vez dijeron amarlas o los que con un arma pueden saciar sus instintos.
A los niños les cae como un rayo la lascivia o algún morbo sexual de los que encuentran más placer cuanto más destruyen. Hasta ha proliferado la violación y el sometimiento de sus propios hijos e hijas.
El asesinato luego de la violación, es drama cotidiano y los que imparten justicia dan la sensación de proteger más al delincuente que a las víctimas. Al violador, se le coloca la pulserita y le dan puerta enseguida para que repita aceleradamente el mismo delito.
Los delitos sexuales son los de mayor difusión, porque existe una verdadera promoción de escenas donde el sexo se exhibe sin pudores. La pornografía se explaya a sus anchas en avisos de ventas que promueven desde una gaseosa a la roncadora ilusión súper-sport. Todo se publicita en exhibiciones en que las descerebradas modelos muestran sus atributos con poses y expresiones prostibularias emparentadas con la droga.
Existe una relación directa entre la proliferación de la pornografía y la excitación que se produce entre personas que no controlan sus instintos.
No existe horario de protección al menor, es evidente que se quiere corromper al menor. A todas horas la oferta de sexo, encubierta o sistemática. A todo esto, se acepta mansamente lo que ofrece en sus espectáculos en que se pretende ayudar al prójimo, el maestro de ceremonias de la corrupción Marcelo Tinelli, sin disimulos y con presencia de niños, las escenas de baile, que tuvieron mucha aceptación. Allí madres y padres impulsan a sus hijas a lanzarse a la prostitución VIP (clase alta).
Y ya están listas, las adorables descerebradas para posar como modelos en avisos comerciales donde super-abundan traseros y pechugas, así se impulsa la venta que provoca gastos compulsivos, pero que apunta al deseo sexual.
Ahí tienen, por ejemplo los avisos de distintas marcas de celulares al alcance de los niños, que dejan de jugar a lo que siempre fue un cultivo de su inteligencia, para convertirse en un consumidor de escenas e imágenes de las relaciones sexuales.
Luego nos extrañamos de que los chicos, en lugar de jugar, estudiar y practicar deportes se masturben ante escenas impropias para su edad.
En la escuelas, es frecuente el agredir a las maestras que pretenden enseñar dentro de la más elemental disciplina y esta agresión es aprobada por padres y madres que tampoco fiscalizan lo que sus vástagos ven en la T.V. y en los celulares.
En un país que no valoriza los bienes culturales, ni la educación pública dejándose llevar por el alud de la decadencia de valores, la entrada pasiva de la droga, al futuro no se lo puede pretender color de rosa.
Si nada puede venderse por su propia calidad, si hay que seguir aceptando que en las tapas de revistas y publicaciones haya más culos que caras (fijarse en la exhibición de los quioscos) ¿no será que ya estamos todos pensando con el culo?.
Hace pocos días, una angustiada maestra de grados inferiores, luego de una clase informativa sobre los órganos sexuales, al levantarse un chico de nueve años a hacerle esta pregunta, se quedó sin respuesta. Seño: ¿cuántas veces seguidas se puede tener un orgasmo?
¡Cuánto ha cambiado la pedagogía desde que enseñábamos "la regla de tres simple"!. Lamentablemente, los docentes no están capacitados para situaciones imprevisibles, que nos exige el presente, donde el que no sabe manda.

domingo, 5 de abril de 2009

LOS VIEJOS TIEMPOS DE POLITICOS POBRES

...........................................................Thomas Jefferson

Por Susana Dillon

Thomás Jefferson, fue el tercer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Había nacido en 1743. Su vida fue fecunda en obras en aquellas épocas de pioneros donde el mundo era ancho y todavía ajeno, todo estaba por hacerse, la gente ambiciosa encontraba su destino a fuerza de sudores, coraje y espíritu de empresa. También tenían sólidas normas de conducta, eran creyentes y austeros, forjaron códigos y se ciñeron a las leyes recién impuestas.
Sucedió a Benjamín Franklin, embajador en Francia, por entonces era ese país el que exportaba ideas y normas a las naciones recién nacidas. Además, necesitaban su apoyo como nación joven en busca de modelos.
Redactó la declaración de la independencia y el estatuto de la libertad religiosa para el estado de Virginia, siendo así mismo el fundador de la Universidad de ese estado. Antes de ser presidente (1789-1794), fue secretario de Estado y Vicepresidente.
Cuando dejó el poder, se encontró pobre de solemnidad, no tuvo más remedio que vender su valiosa biblioteca al Congreso de la Nación, como para subsistir.
En los EEUU, se conmemora "el 13 de abril, como día de Jefferson" por ser el de su nacimiento, prueba que le tienen una especial admiración a esta rara avis a quien no le importó ir haciendo caja como los de estos tiempos.
En Washington tiene un monumento a su memoria, que semeja a un templo griego donde las multitudes reviven su pasado.
Debió ser un iluminado, pues previno a la posteridad, sobre lo que pasaría en el futuro, llegando hasta nuestros tiempos, con respecto a los bancos y los sistemas económicos-financieros. Lugar sagrado para aquella nación en marcha, que sería en nuestras épocas, el gendarme del mundo.
Tal vez su pobreza lo inspiró a escribir lo que su experiencia le dictó; "pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades, que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron"

Firmado: Thomás Jefferson.-1802

Gracias Horacio López das Eiras

miércoles, 1 de abril de 2009

PARA LOS FLOJOS DE MEMORIA

2 de abril de 1982


Por Susana Dillon


La dictadura instalada en nuestro país en 1976, se había derrotado a sí misma. No pudo el baño de sangre, ni el terror desatado, acallar el estado calamitoso en que el país se debatía. Los militares argentinos que perpetraron el desastre no encontraron otra alternativa para seguirse quedando, que inventar una aventura fantástica que les restituyera el prestigio perdido, ante un pueblo que comenzaba a despertar de la pesadilla de los años de plomo: desapariciones, fusilamientos en masa, cacería de civiles, por sospechar que fueran subversivos y una quiebra económica organizada por José Martínez Hoz que nos colocó sobre nuestras espaldas una deuda externa que todavía no terminamos de pagar. ¿Qué hacer para reconquistar el prestigio derrumbado? Lanzarse a la aventura de una guerra contra el Imperio Británico sin siquiera tener idea del poderío del enemigo, sin hacer previo diagnóstico de situación, sin revisar las armas que teníamos, sin soldados adiestrados y fogueados, sin haber leído siquiera dos páginas de la historia guerrera de los que se iba a invadir para recuperar Malvinas.

En las escuelas a que asistimos en nuestra infancia, las cándidas maestras nos hicieron escribir en nuestros cuadernos "las Malvinas son argentinas" y lo creímos ingenuamente. Se nos grabó como una consigna, como un derecho indiscutible y patriótico.

La gran mayoría de nosotros, nos brotamos de ese patriotismo sembrado en generaciones, y ciegos, los argentinos se fueron a la Plaza de Mayo a aplaudir a Galtieri, el general de alto grado etílico que fue aplaudido en aquella ocasión en que con voz de mando fanfarroneó la declaración de guerra. A aquella plaza se la llamó "la de los taquitos altos" porque la mayoría eran señoras paquetas del barrio Norte porteño.

La guerra absurda a la que fuimos llevados, su posterior derrota, en que el resultado ignominioso hizo que los ingleses nos tuvieran que traer de vuelta a los soldados que quedaron de la masacre en uno de sus barcos, para dar una lección de ética. Pensemos en los centenares de muertos que quedaron en las islas, los enfermos de la post- guerra, los muchos que se suicidaron, llevó a sus responsables al mayor de descrédito.

No tanto vencieron los ingleses, más bien nuestros militares se derrotaron a sí mismos, por incapaces, soberbios e ignorantes.

No fue lo mismo atar al enemigo de pies y manos con alambres de púas para luego fusilarlos, violarlos y torturarlos, como hicieron con los desaparecidos y presos, que vérselas con la marina de mayor experiencia bélica mundial. Los que anduvieron en los operativos de secuestros como el capitán Astiz, en 15 minutos de combate, levantó la bandera blanca, allá en las Georgias.

Levantemos nosotros ahora la bandera del recuerdo sobre los que cayeron, oremos por los inmolados, muertos de frío, a los que ni siquiera les dieron un abrigo, ni víveres, ni pertrechos en buen uso, mandándolos al muere mientras el general Menéndez, al lado de la estufa, tomaba el té en la porcelana que le birló al gobernador de las islas. Mr. Hunt.

Recordemos a los muchachos que dieron sus vidas, ellos, lucharon como leones, pero estuvieron conducidos por asnos.

Para que lo recuerden muy especialmente aquellos que aún dicen: que vuelvan los militares.

viernes, 20 de marzo de 2009

24 de marzo de 1976.-El inicio del terror

Por Susana Dillon

Cada vez que llega marzo, para las que perdimos a nuestros hijos en la última dictadura, entramos en un estado de vigilia, de meditación, de dolorosos recuerdos.

Los militares, con nosotros, experimentaron una de las torturas más desgarradoras, prolongadas y destructivas: el sembrar en nuestras vidas la incertidumbre de lo ocurrido con los "chupados" por el régimen. Eso de secuestrar a nuestros familiares sin conocer el porqué, ni si todavía existían, una nueva táctica de hacer la guerra y pretender pasar por inocentes negando las torturas, las vejaciones y las muertes. Si alguna vez volverían o si sólo nos entregarían sus sombras.
Años de ir a Buenos Aires, congregarnos en la Plaza de Mayo, comprobar que eran miles las madres que reclamaban lo mismo y que todas decían ser parecidas o iguales las desapariciones.
Desde entonces la Casa Rosada, fue el lugar que perdió su prestigio de ser "la casa de todos" para convertirse en la guarida de los tiranos, patria de la mentira, que nos martillaban en los oídos: "tus hijos estarán tomando sol en alguna playa del Caribe". Lo que debió ser el sillón donde reinara la democracia, poco a poco se convirtió en un shopping de disfraces que cada tanto cambia el ambiente y a diario mudas de ropajes.
Para siempre tendremos en la memoria, la imagen que, desde las ventanas el dictador de ojos de serpiente, nos llamó "las locas", porque clamábamos por nuestros hijos. Le recordábamos-"con vida los llevaron, con vida los queremos" y se lo seguimos diciendo a este asesino de comunión diaria.
Mucha agua ha corrido bajo el puente en 33 años, pero la memoria está intacta. Ahora algunas sabemos lo que se ha filtrado por los que recuperaron la libertad, pero no su salud, física y mental.
Algunas de nosotras esperan, al menos un gesto de justicia. Pero la justicia tardía es sólo una mueca
Ahora se ha vuelto implantar la muerte por calles. La perpetran otros intereses, otras lacras sociales: la pobreza, la ignorancia y la droga.
A nadie parece interesarle el problema. Ninguno de los tres poderes ha hecho gran cosa para poner remedio a la impunidad ni a la inseguridad. Todos los que debieran ocuparse la pasan permanentemente en preparar elecciones, como si el único fin de la democracia fuera sólo eso: votar. Siempre estamos en campaña proselitista, lo primero, fijarse sueldos suculentos. Así dieron su ejemplo desde el Concejo Deliberante local. Lo demás se tiene claro por ser práctica permanente: el pueblo paga la fiesta. Pero, ¿qué pasa ahora con esta espiral ascendente de violencia?. Ahora no se les puede culpar a los subversivos, ahora las ideologías han muerto o están en coma. Ahora son legiones los que ruegan a la justicia que actúe. Las cárceles están llenas y las escuelas son un caos, la gente se muere de enfermedades que se creían desaparecidas para siempre: tuberculosis, dengue, paludismo, fiebre amarilla y los hospitales no tienen insumos ni personal idóneo. ¿Por qué las calles están transitadas por el dolor de madres de hijos asesinados por la sinrazón de la droga?
Muchedumbres dolientes buscan razones para tanto desastre, sumidos muchos en la confusión que enarbolan las banderas de la pena de muerte o de hacer justicia por mano propia. En tanto la televisión, la radio y las publicaciones se recrean mostrando lo que las tontas de la pasarela creen es la máxima seducción: traseros y pechugas siliconadas, sazonadas con lo más ordinario de los chismes que barbotan los tilingos del ambiente.
Pornografía a todo hora para que los giles estén entretenidos y no se acuerden de lo que tiene importancia. Hemos llegado hasta quedar indiferentes ante la violencia desatada hacia los niños, a los que ya se les está quitando el derecho de protección que por ley tiene la infancia. Lles han abierto las puertas a las drogas, han hecho negocios con el hampa y ahora hay que poner "mano dura" en lugar de usar el cerebro para aplicar las leyes justas que pasaron al olvido.
El caos se advierte en la decadencia de este país a la deriva, donde los equilibristas de la política han perdido el rumbo de tanto saltar de un partido otro. ¿A quiénes vamos a creer en este país que ha demostrado no tener límites en la impunidad y la corrupción, con valijas que van y vienen con dinero para comprar votos y todo marcha con el mayor descaro?
Si a esta democracia, que es lo que quedó hecho tiras, luego de la dictadura no la cuidamos, no la remozamos, no le inyectamos decencia, nos tendremos que resignar a volver a las "relaciones carnales" de los años 90 donde tendremos que entregar lo último que nos queda en tierras, aguas y subsuelo. Al país se están llevando a cuestas y aquí votamos y consentimos los mayores despojos, pero Tinelli ya está enarbolando de nuevo el baile de caño como máximo espectáculo para babosos, hasta con la alegría de padres que impulsan sus hijas a lucirse como prostitutas.
Si no se recuperan los valores, si no se tienen nociones de ética, la democracia que costó sangre y muerte, no será más que una lejana e inalcanzable utopía.
El país tiene aún reservas de gente decente y capaz, tiene individuos lúcidos y sanos, además tengo fe en el pueblo cuando se levanta para impedir mayores males. En el 2001, estábamos vencidos y acobardados, pero supimos levantarnos. Para que los muertos y sacrificados por la dictadura hayan brindado su sangre con sentido. Confiemos en el futuro.
Cuando se celebró con grandes fiestas la primera centuria, vino un francés que nos definió: "la Argentina crece cuando sus políticos duermen". En una de esas, para el bicentenario, les escuchemos de lejos los ronquidos y la justicia tan anhelada nos haya satisfecho.