miércoles, 18 de marzo de 2009

Los síntomas de las crisis y los chanchitos degollados

Por SUSANA DILLON


Cada vez que en este país, donde el Creador derrama sus dones, entra en uno de esos períodos donde el mundo se nos viene abajo para aplastarnos sin misericordia, hay signos premonitorios o si la quieren más práctica y fácil, hay quienes la ven venir. Y como nos ocurre en forma cíclica, sería más prudente, que quienes vamos a recibir el regalito, estemos alerta.

Pero hay una contra, nosotros los paisanos de este país, como no estudiamos historia, caemos siempre en la misma trampa, o como se dice por ahí muy eufemísticamente: tropezamos con la misma piedra.

Hace años, cuando era chica ( porque alguna vez fui una inocente) las crisis nos atacaban de vez en cuando o amagaban con golpes de estado, ya estaba el fenómeno social y económico sentado en la puerta de calle y pasaban cosas terribles: la breve prosperidad se iba al diablo y nos cantaban la época de ajustarse el cinturón o pasar el invierno, resignándonos a vivir a los saltos para llegar a fin de mes.

Se perdía el empleo, había que vender el auto, cambiarse a casa más chica, yugarla más horas de trabajo y abandonar la ilusión de las vacaciones en otro lugar. Hubo quien perdió todo y quien se pegó un tiro. Pero hubo avivados que se las ingeniaron para tener el dato de irse a tiempo, igualito que Humberto Jesús con sus ochenta millones de verdes, a darles consejos a los mafiosos que lo recibieron en la bella Italia junto al Capo Berlusconi.

Pero estos años de mi vida desde el 50 en adelante, las crisis llegaron más tupidas que en tiempos pasados. Quiere decir que a los que les va bien, repiten la dosis. Siempre en río revuelto se benefician los pescadores.

En 1889, el Dr. Miguel Juárez Celman fue puesto a dedo en la presidencia por el Gral. Roca, además de hacer millonarios a sus ocho hermanos y a los demás de la banda. Luego de un breve período de tirar manteca al techo, comenzaron a brotar los bancos como hongos, dando crédito a los amigos, generándose la consiguiente crisis con corrida bancaria, los que “estaban en la cosa” se llevaron sus propios caudales y ayudaron a otros, se pisaron los depósitos y a los ahorristas los mandaron “a contárselo a tu abuela”.

Quebraron los bancos, se vino abajo la Bolsa, llegó la revolución de 1890, pero nos vino a salvar el fundador del Jockey Club don Carlos Pellegrini, que en forma clarividente logró que el pueblo pusiera “la guita” ( o la sangre) para recuperar al Estado Argentino de la ignominia que era perder el crédito ante el Imperio Británico, que siempre fue tan generoso con nosotros.

Con semejante desastre se suponía que íbamos a quedar quemados, pero el bueno de don Carlos, tuvo la idea salvadora: a las cosas feas y hediondas no hay que exhibirlas en la Historia Oficial (esa que nos enseñaron a los inocentes) de allí que se implantó “ a lo barrido, tirarlo bajo la alfombra” como el resultado de la Conquista del desierto, la guerra contra el Paraguay, el tratado Roca-Runciman, las matanzas de los peones rurales en la Patagonia, los crímenes de La Forestal...

Ningún manual tuvo algo que decir de estos hechos vergonzosos, pero quedó la espina. -¿Qué beneficio trajeron los seis golpes de Estado y los fragotes y asonadas que menudearon en el siglo XX? – Siempre quedamos peor que antes y siempre el pueblo puso los muertos. Por eso estamos como estamos.

Pero ahora los pibes que recién largaron el chupete te dicen cosas para reflexionar.

Hace unos días, en Buenos Aires, un párvulo de mi amistad se arrima a contarme sus cuitas. Me muestra el chanchito de barro donde guardaba sus monedillas, para educarse en el ahorro, señalándome: -“Mira Susa, me degollaron el chanchito con mis ahorros. Mi viejo me dijo que era para cambiárselo al quiosquero por billetes. Por cada 100 pesos en monedas, le dan 120 en billetes”.

-¿Y a vos que te da ?- le respondí como una yarará al ataque.

-“ A mí me da cinco, pero me pidió prestado los 100- susurró el párvulo.

-¿Así que ahora sos prestamista?- Ya lo voy a conversar con tu padre.

El chico sorprendido, me respondió: - “Si lo ves, decile que se los presté no que se los di ”- Como estábamos en una reunión de amigos me fue fácil encontrarlo al pie de una cerveza.

- Mira Luis, ya que estamos, me vas a sacar de un apuro. Prestame 100 pesos por un rato, a ver si llego al fondo de mi problema, le dije y tendí mi mano. Luis algo sofocado aflojó los 100 pesos, pero no pudo con su genio inquisidor: - ¿Vieja, andás en apuros?

- No, el de los apuros debes ser vos que andás degollando chanchos de los inocentes con el tema de la falta de monedas. Uds. los porteños son un portento con la economía de mercado. A los desequilibrios del presupuesto se lo hacen pagar a los más indefensos.

Salí como una tromba para el quiosco, le compré un chanchito de plástico al pibe, lo llevé ante el padre y le di los 100 pesos que me prestó el progenitor: - Ahora poné esos cien en la ranura. Así se arregló lo del préstamo. El chico zamarreó su nuevo chanchito, pero no hacía ruido. ¡Que lástima! No tenía el ruido de las rumorosas moneditas de su primer e inocente ahorro. Para no descorazonarlo, no le dije nada del responso que le di al padre, gran economista.

La cosa era dejar salvada la ilusión de los inocentes ahorros infantiles... y la figura paterna.

Después lo vi, pasando el chancho por los asistentes a la reunión: la mejor cosecha la hizo con los abuelos. El chanchito ya comenzaba a sonar.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Alborotando el avispero

Por SUSANA DILLON

Desde hace tiempo los que hemos militado y aún seguimos en la lucha por que sean ciertos los Derechos Humanos nos damos cuenta que están en el centro de una enjambrazón de avispas. Nunca se han vulnerado tanto a nos ser en tiempos de dictaduras, como ahora se está dando.
Ahí la tienen a mi inefable tocaya Susana, la Diva salió a promocionar la pena de muerte cuando se entera que le han muerto en forma violenta e inmerecida a uno de sus fieles colaboradores. Susana machaca y expresa su indignación, pidiendo más seguridad y mayores penas.
Le tengo simpatía ala eterna muchacha a la que el éxito le sonríe por que es espontánea y por eso el público le acepta hasta sus metidas de pata (o bloopers como se dice ahora con un poco de glamour). No nos podemos olvidar de aquella vez que creyó que los dinosaurios de la Patagonia estaban vivos. Bueno, las divas son así, no se preocupan de cosas tan arcaicas y áridas como los conocimientos de habitantes de la Era Terciaria. Ellas viven y hacen vivir a su público en una suntuosa nube rosada. A Susana Jiménez se la quiere y hasta la acompañan en sus expresiones. Eso se logra siendo una buena comediante y una persona querible.
Ahora habría que preguntarle si llegado el caso, ella empuñaría el arma homicida e hiciera justicia por su cuenta ya que ojo por ojo y diente por diente está permitido según más del 80% de personas que respondieron a una encuesta al respecto.
Porque la cuestión es llevar el gato al agua y si no ¿Qué Juez nos merece confianza para que ponga su firma en la sentencia?
En Norte América existe la pena de muerte y son los que tienen más ejecutados en este ranking. Siguen siendo el país más violento del mundo.
Si me preguntan que pienso sobre el particular, ya lo he dicho varias veces con mi corazón sosegado y la mente fresca: por los hijos que me mataron no quiero venganza ni más muertes. No quiero parecerme en nada a los que me los asesinaron. Amo la vida y trato de defenderla de quien sea. No soy una vieja chupacirios, pero tengo experiencia en sublimar el dolor. Tampoco perdono a los que no lo piden porque volverían a las andadas. Tengo para mí la consigna: ni olvido, ni perdón, mil años de prisión. Y prisión perpetua para los irrecuperables: los asesinos seriales, los violadores, los que construyen palacios y acaparan estancias con lo que les sacaron a los niños hambrientos en este país que se ufana de dar de comer a 300 millones de personas en el mundo.... Y nada de cárceles VIP, ni en los suntuosos departamentos familiares.
Casi al mismo tiempo tuvimos noticias de lo ocurrido en la caldeada provincia del Chaco, para que estemos sanamente entretenidos y sin recurrir a la TV chancha de chismes y bailes de caño, los perritos calientes y Tinelli baboso. En esa tierra cálida y lejana, donde reina la pareja del gobernador Capitanich, Sandra Mendoza su esposa, que también es Ministra de Salud que por un “quítame de allí esas pajas” armó por ejemplo una gresca con miembros de la Legislatura increpándolos a viva voz con el repertorio más escatológico y denuestos más groseros escuchados en tan sagrado lugar. Con estos antecedentes en su haber, la Sra. Ministra y Primera Dama Provincial, días pasados tras algunas “diferencias” con su esposo subió a una 4x4 encaró una pared y la lanzó con pericia aplastando seis vehículos de sus colegas. Algo que quedó en el Ministerio es la suerte que le habrá cabido a su gallardo esposo con dama tan circunspecta.
Las vedettes capitalinas han quedado envidiosas. En roscas bien armadas, a la chaqueña, nadie le pisa el poncho.

domingo, 1 de marzo de 2009

¡Viva el caño; el país delira!


Por Susana Dillon

Si alguien ha estudiado la historia del Imperio Británico, seguro es que se tuvo que tragar el capítulo en que la gran isla comenzó a echar buenas en sus negocios y habiendo barcos, hubo que salir a ver de qué lo llenaban para hacer que el negocio rindiera el ciento por ciento. Probaron con variadas mercaderías obtenidas en saqueos y acciones de piratas. Lo que no faltaron para conducir los ataques fueron los piratas que con buena artillería y tripulación sanguinaria la empresa estaba asegurada.
De todos los productos y tesoros, lo que más redituó fue el tráfico humano. Reflotaron la esclavitud, en épocas antiguas se había impuesto como base de la pirámide social en reinos e imperios.
Siempre los vencidos, los cazados como animales, los condenados por presuntos delitos, tenían que llevar sobre sus hombros el bienestar y la bonanza de los mejores ubicados.
Para eso estaban los piratas, excrecencia humana aceptada por la monarquía para asociarse en negocios criminales. Isabel I, La hija de Enrique VIII, que se hizo llamar la reina virgen (aunque algún pirata se hizo cargo de privarla de su doncellez), fue la que con más ahínco y satisfacción les otorgaba la patente de "corso" a quien quisiera robar para la corona, o sea: vía libre para robar, matar y esclavizar en sociedad con su graciosa majestad cuanto producto cayera en sus zarpas. En esto entraban corsarios piratas y filibusteros. Ojo, patente de corso no era cosa de bailar en los carnavales, era legal el asaltar y quedarse con lo ajeno.
Todo lo que se ganaba para satisfacer las arcas del imperio, era también parte de lo que se llamó COMERCIO LIBRE. Ese comercio libre también daba créditos y allí estaba la mejor trampa: el negocio de los intereses que terminaban de devorarse al capital de quien había confiado en la honradez del comercio libre.
Inglaterra, desde Isabel I, llegó a ser "la reina de los mares" porque su marina de guerra le permitió apoderarse de naciones a la que primero debilitaba y luego invadía a cañonazos.
Así ocurrió con China e India, poderosas e independientes en otras épocas, pero debilitadas por implantar en ellas el tráfico de drogas, sobre todo el opio.
A la China llegaron misioneros anglicanos, predicando al dios cristiano, al que ligaba con la panacea del comercio libre, luego llegaba la Royal Navy, desembarcaba los misioneros, pero detrás venían los soldados y los cañones, pero ya el opio había hecho su efecto. La población estaba dopada y sin reacción. Con los resortes de la defensa paralizados, fue fácil apoderarse de las riquezas de aquellos enormes países. Así quedaron amarrados al imperio británico ciudades como Hong Kong y Shangay, que hasta el siglo XX tuvieron la "protección" real inglesa.
El primer gobernador de Hong Kong declaró muy ufano "El comercio libre es Jesucristo y Jesucristo es el comercio libre". La guerra del opio duró 20 años. Los ingleses con algunos franceses entraron en Pekín (o Beigin), derrocaron al emperador e incendiaron sus palacios por amor a Dios y al comercio libre.
Salvando las distancias de tiempos y escenarios ¿qué le puede ocurrir a un país con abultada deuda externa o eterna, con la población en permanente crisis, enviciados por drogas de distintas procedencias y sus jóvenes y niños, con autoridades que se compran "por dólares más", con el resto de la población entretenidos entre el sexo y el chismerío más desvergonzado?
Ya nos pasó otra vez, durante el tratado Roca-Runciman, cuando Julito el hijo del general de la Campaña del Desierto, firmó el acuerdo bochornoso para nuestra economía. Se ufanó, él siendo Vice Presidente, que "nuestro país era la granja del Imperio Británico"... después vinieron los de la década infame y más cerca los tuvimos a Menem y Cavallo.
Ahora el país está en oferta: le interesa a los nuevos pulpos nuestras aguas en los glaciares, la reserva minera, los bosques que quedan, las TIERRAS que las equivocadas políticas agrarias se venden a extranjeros, los planteles de las mejores vacas del mundo que salen del país para ser llevadas al exterior a poblar otros campos, ya no los nuestros.
Los interesados, dirán más tarde "que no estamos capacitados para gobernarnos" y por lo que se está experimentando, ya tienen la excusa.
¿Ya vamos teniendo algo un poco más claro?

A los mexicanos ya les pasó con Texas. Primero compraron tierras los Yanquis en forma individual los pioneros, después se declararon ciudadanos de Estados Unidos y quisieron pertenecer totalmente a la Unión. No le dieron mucha importancia, total era un desierto, pero abajo y había un lago de petróleo. Bah!-Nosotros podemos alimentar a 300 millones de seres humanos, pero cada día dejamos que se mueran más chicos de desnutrición pero somos unos vivos bárbaros, les festejamos a Tinelli, todas las noches sin perder una, el baile del engaño que los gatos se lo pasan por lo más recóndito y él, goloso huele el caño deleitándose, mientras el país entra en éxtasis... y delira!-¡Viva el caño! -Es más divertido y calienta mejor... y así nos va.

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domingo, 25 de enero de 2009

Lo no contado de la Invasiones Inglesas



Por Susana Dillon


LAS PUTAS QUE FUERON PATRIOTAS Y EL VIRREY QUE TUVO CRIA

Huir con el botín. Deseo tácito de cualquier funcionario. Desde Sobre Monte a Humberto Jesús Roggero


A pesar de lo poco que se lee la historia, sin embargo hay veces que una es capaz de bendecir hasta las putas.
Ya es sabido que durante las Invasiones Inglesas hubo rudas y honestas mujeres del pueblo que se arremangaron. Calentaron agua hasta hacerla hervir y con los negritos chicos, se subieron a los techos y se la arrojaron a olladas a los invasores.
Esas historias de Manuela Pedraza y de Martina Céspedes, dos recias mujeronas que al caer sus maridos tomaron sus armas y continuaron la lucha, ya se las he contado en “Las Locas del Camino”, pero a esta intervención de “Las Mariposas de la Noche” o también llamadas “Murciélagas” durante los días que siguieron a la invasión, todavía no.
Los padres betlemitas tenían su convento a la salida de Buenos Aires.
Allí no solo paró el Virrey Sobre Monte en su huida, llevando varios carruajes al tesoro propio, el del Virreinato y su numerosa familia para acomodar y asegurar lo que se llevaba a Córdoba, sino que los frailes se estaban en trabajos frenéticos preparando la defensa.
El fraile que era el director de la imprenta, estaba muy atareado imprimiendo panfletos para que, luego dos jóvenes, a los que llamaban los “chisperos”, los repartieran por la ciudad a modo de información de la reconquista que se estaba preparando.
Tenían los frailes experiencia en esto de moverle las pulgas a sus fieles.
Otras veces ya habían venido hasta el puerto de Santa María de los Buenos Aires, los que se relamían por invadirla.
Al fraile corpulento y barbudo, se le hinchaban las venas del cuello cuando iba acomodando los tipos de plomo para componer la página.
Ya en 1582, a poco de fundada por Garay, se vino un corsario, un tal Fontana, mandado por la reina de Inglaterra, aquella que se decía era virgen, pero andaba noviando con piratas, la horrible Isabel, pero el pueblo se armó y los forzaron a mandarse a mudar.
El fraile imprentero, siguió componiendo los tipos y leyendo. En 1587, otra vez Isabel mandó al corsario Tomás Cavendish a tomar la ciudad y otra vez los hicieron correr hacia los barcos.
Los tumbamos a los bichos colorados, gritaba el fraile como poseído y dale con la prensa y la impresora. Habían con el alboroto llegado novicios a dar una mano, y bien pronto ya estaban leyendo lo escrito entre exclamaciones de placer. En 1628, los holandeses que andaban merodeando , cuando quisieron bajar de sus barcos, los hecharon furiosos los locales mientras el religioso leía, los jóvenes novicios estallaron de alegría.
¡Viva el pueblo que se defiende! Y siguieron al de la imprenta con la cabeza metida entre máquinas y prensas.
Más tarde, dijo el viejo betlemita: Buenos Aires recuperó la colonia de Sacramento, en el Uruguay, del que se habían apoderado los portugueses en 1680.
Pero el fraile seguía cada vez más amoscado por las sucesivas tentativas de invadirnos los franceses por orden de Luis XIV, que fue un fracaso, y decidieron volver a saquear Buenos Aires.
Los jóvenes novicios contagiados por el director, amontonaban los panfletos que volaban como mariposas por los pasillos, hasta llegar a la calle en que los esperaban los chisperos para ser repartidos en cuanta puerta encontraban abierta, en cuanto negocio se quisieran enterar, en cuanto templo y casa, a quien iba de a pié y quien iba a caballo. Todos a leer y calentarse la cabeza, en esas estaban cuando entró a la imprenta uno de los embozados de ademanes enérgicos y voz cavernosa y abordó al religioso: Hermano, aquí vengo con una iniciativa de las mujeres públicas, quieren tenderles a los gringos una celada en la taberna de “Los Tres Reyes” donde beben y comen a reventar. Las putas han convencido a la cocinera y sus hijas que allí sirven para que los dejen mansitos, en tanto ellas, las putas los seducirán, y luego llegamos nosotros …y…
Al viejo fraile le brillaron los ojos, en medio de su hirsuta pelambrera.
¡Y que parte tengo yo en este asunto, vive Dios!
Es que las réprobas quieren colaborar con la defensa. Su parte es muy riesgosa y quieren su bendición, antes de entrar en trabajo, aseguró el embozado. Siguiendo con su argumento: Yo soy incrédulo, y Ud. bien lo sabe, pero se comprende además que todo viene tan mezclado y extraño en este mundo, que hasta es probable que Dios exista.
Las muchachas se acostarán con los invasores, pero en son de guerra. Si los pueden entretener a su debido tiempo, nosotros les caemos de sorpresa, afirmó categórico el embozado mientras abrazaba al fraile.
Serán bendecidas, amigo French. Que vengan esta madrugada a las dos y entren a la capilla que dejaré abierta, allí las aguardaré.
French, el embozado, no se quiso perder la función, esperando la llegada de la hora frente al púlpito y sentado como un santo.
A las dos, estaban ellas, las mariposas de la noche, vestidas de negro y cubiertas de mantos con el que cubrían sus caras. Se arrodillaron contrictas esperando la bendición con unción y recato. Eran medio centenar de prostitutas que iban a defender a la patria. Estaban silenciosas, con el ánimo transportado a vaya a saber qué emociones.
Desde el altar se alzó la voz solemne del betlemita.
Yo las bendigo como hizo Cristo a la Magdalena, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los ojos del fraile miraban al cielo transparentando su profunda emoción. Casi levitaba.
Ellas, las cincuenta impuras, lloraban silenciosamente, se acercaron al altar y comulgaron. El fraile con voz poderosa clamó: Perdónanos Señor.
Ya más tranquilo, atinó a despedirlas.
Ved en paz y que el Señor os guíe.
French, al salir del templo, saludó a los novicios que no se lo querían perder al acto de redención.
Si me siguen cincuenta putas, soy capaz de vencer a Inglaterra le sintieron decir con voz estentórea.
Aquella noche y los días siguientes hasta el 12 de agosto, las murciélagas, las mariposas de la noche o como se llamaron, trabajaron con denuedo y responsabilidad patriótica.
Comieron, bebieron, abrazaron, acariciaron y se acostaron con los que el pueblo llamó “las Hormigas coloradas”, los rubios que les gustaron a las damas linajudas que los invitaron a sus salones a tomar té.
Pero ellos no se despegaron de las putas, así los llamaran a cañonazos desde la escuadra anclada en el Río de la Plata.
Cada vez que los embozados entraban en la taberna de “Los Tres Reyes” para controlar como la orgía se desarrollaba animada y caliente.
Cuando todos quedaron tendidos por lucha tan violenta, estalló la algarabía de la Reconquista en las calles barrosas de Santa María de los Buenos Aires. El pueblo abandonado por el Virrey, tuvo un líder que supo luchar pudo vencer con gente que hasta tuvo putas patrióticas.
El fraile imprentero de los betlemitas hizo penitencia durante la novena junto a los jóvenes novicios, hasta con flagelación.
Las putas volvieron al burdel con mayor cantidad de acompañantes que en otras ocasiones, tan patriotas como los que habían empuñado los fusiles.
Sin dudas se sintieron perdonadas como la Magdalena lo sintió con Jesús
El tesoro que Sobre Monte llevaba para Córdoba, fue capturado en Luján por una partida de ingleses que de inmediato llevaron al puerto embarcándolo en el “Narcisus”, nave inglesa que lo transportó hasta Londres.
Allá los esperaban cantándoles “God save the King” y se declararon de fiesta durante varios días. El tesoro fue exhibido al público y paseado en seis carros por la ciudad.
Pero algo importante se dejaron los de las polleritas y las gaitas. La temporada que los tuvieron presos en Luján, los dejaban jugar con un entretenimiento que los nuestros observaron detenidamente. Un grupo pateaba una bola de cuero y otro se la quería quitar porque con ella se hacía centro en una y otra puerta.
Como a los días los hicieron embarcar porque se dieron por vencidos, se olvidaron de la bola por la que se insultaban y pateaban con británico entusiasmo.
Parece que la bola les gustó a los locales.
Los nuestros, por dos siglos aprendieron bien el juego.
Resulta que ahora a los gringos actuales, les gusta que vayan allá los nuestros, que salieron buenos. Hasta tenemos uno que pagaron oro para que los vaya a divertir mientras hace maravillas con la bola.
En cuanto al Virrey que huyó con el tesoro en lugar de defenderlo, parece que echó cría.
Ahora tenemos políticos que llegaron a altas dignidades que se van con el tesoro al hombro.
No se puede pensar en tesoros desaparecidos, sin acordarnos de Sobre Monte y ahora Humberto Jesús.

miércoles, 21 de enero de 2009

Episodio que da para ponerse alerta

Por Susana Dillon

Lo ocurrido con la joven que salió a correr por los alrededores de la sombreada villa serrana del Chacay que fuera duramente golpeada y arrojada a un río, mueve a quienes frecuentamos la región en busca del sociego que nos niegan las ciudades, a estar alertas: hay entre los que buscamos la tranquilidad y la paz que siempre reinaron en estas villas que tenemos cercanas, gente que no se aviene a nuestros más caros anhelos; disfrutar del sociego que brindan, tal vez con algo de nostalgia al recordar que esa fue la consigna de nuestros mayores, cuando todavía nos despertaban los zorzales y nos dormíamos cuando las ranas nos cantaban a coro las buenas noches.

Pero muy poco de aquella vida bucólica y serena nos va quedando. El caso de la joven que salió a correr en horas de mucho sol y que pasó por una circunstancia no muy clara, nos aflige, nos perturba. La vida retirada y pacífica que otrora se disfrutaba por estos rincones viene siendo perturbada por sujetos que tienen otro modo de vivir; la violencia delictiva. Mafiosos, reñidos con nuestras costumbres y modos de vida.

Ya en otras oportunidades, al tratar temas de esta alteración de la vida regional, un comisario de la cúpula de la Policía de Río Cuarto, me expresó lo siguiente: "Las Albahacas tiene la poca suerte, de que a ese lugar concurran los delincuentes de la ciudad de Río Cuarto a pasar sus vacaciones... Y no siempre descansan". Con la correspondiente alteración del orden.

¿No será prudente que, sabiendo de antemano esta proclividad de ciertos elementos a pasarlo en un lugar determinado, se aumentara la vigilancia, ya que también se sabe que hay distribución de droga y quién la pasa, expendiéndose bebidas alcohólicas a menores?

He podido ver con mis propios ojos a jovencitas y jóvenes alcoholizados y drogados, amanecerse tirados por la gramilla en inequívocas escenas que mueven a reflexionar en lo equivocados que están los padres en permitirles estas libertades que pueden costarles la salud y hasta la vida como a la chica que salió a correr por lugares ahora peligrosos ya que la sorpresa puede llegar a ser peor que un mal recuerdo de verano.

La proliferación de las drogas está dando paso a lo que se ha llamado "los desaparecidos de hoy", la delincuencia se ha ido extendiendo y opera con mayor violencia y crueldad, los ciudadanos estamos cada día mas indefensos.

¿Qué medidas se toman para que la espiral delictiva no nos devore?.

Cada vez hay mas locales de diversión que son antros no controlados y hay policía que está lejos de ofrecer seguridad. Sólo se ha probado que por dar una cuota"extra" de seguridad, se les exige a los comerciantes que viven del turismo, $ 120.00 de coima (y sin recibo), algo muy parecido a lo que impuso Al Capone en el Chicago mafioso, de la década del 30.

En nuestras cercanas sierras se está imponiendo. Abramos los ojos